La embajada de México en Irán pidió a sus ciudadanos extremar precauciones ante el contexto de tensión en la región. El mensaje incluyó una advertencia directa: “actuar con prudencia, evitar exponerse y atender en todo momento las disposiciones de las autoridades locales”.
Desde Teherán, la representación diplomática también fijó límites claros sobre el uso de información visual. “No tome ni comparta videos o fotografías de cualquier actividad militar o daños como resultado de estas actividades”, señaló el aviso. La sede añadió que incumplir esa recomendación podría derivar en “multas, detención o deportación”.
Mientras tanto, en la Ciudad de México, el embajador de Irán, Abolfazl Pasandideh, respondió a declaraciones atribuidas al presidente estadounidense Donald Trump. El diplomático sostuvo que dichas expresiones reflejaron una postura basada en la confrontación. “Quienes llamen a Irán a llegar a un ‘acuerdos’ mediante el lenguaje de la violencia no han comprendido la realidad de esta tierra”, afirmó.
Durante su posicionamiento, el representante iraní rechazó cualquier posibilidad de sometimiento. “Irán no es un país que se rindan ante amenazas; Irán es un país de resistencia, racionalidad y honor”, expresó. En ese mismo tono, defendió la capacidad del país para sostenerse frente a conflictos y reconstruirse tras episodios adversos.
El funcionario también elevó el tono contra Washington al calificar las amenazas como una señal de fondo ideológico. “Cuando el presidente de Estados Unidos habla de devolver a Irán a la edad de piedras no se trata simplemente de retórica política. Se trata de la revelación de una cosmovisión”, declaró. Afirmó incluso que ese planteamiento implicaba “un proyecto de crimen de guerra”.
Pasandideh acusó omisión internacional frente a lo que describió como agresiones reiteradas. “La mayoría de los países… permanecen callados frente a la amenaza de Trump de destruir la milenaria civilización iraní”, señaló. A su juicio, esa postura podría “tener consecuencias aterradoras para el futuro de la humanidad”.
Dentro de ese recuento, el diplomático denunció afectaciones a infraestructura clave. “Han atacado hospitales, universidades, instalaciones energéticas y plantas desalinizadoras”, acusó. También señaló agresiones contra “medicamentos contra el cáncer” e institutos de producción de vacunas.
Pese a ese panorama, el representante iraní descartó un colapso nacional. “Irán no regresará a la edad de piedra”, sostuvo. Argumentó que la fortaleza del país radica no solo en su capacidad militar, sino en su historia y cohesión social.
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