Son 954 de 8,043 decomisadas

Es hechiza una de cada diez armas aseguradas en México en 2024

El Inegi evidencia en censo que en ciudades fronterizas y zonas metropolitanas proliferan estos artefactos; son de bajo costo, de fácil fabricación y difíciles de ligar a ilícitos: experta

Artesanales Foto: Especial

Más de una de cada 10 armas aseguradas durante 2024 por policías locales en México correspondió a dispositivos de fabricación artesanal, de acuerdo con cifras del último Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Demarcaciones Territoriales de la Ciudad de México (CNGMD) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De acuerdo con las cifras, del total de ocho mil 43 artefactos decomisados por las autoridades en ese periodo, 954 eran artesanales o “hechizas”, y el resto, siete mil 89, convencionales.

El dato confirmó la expansión de este tipo de armamento fuera de los canales industriales y obligó a observar su comportamiento territorial con mayor precisión.

Cartuchos ı Foto: Especial
  • El Dato: De un total de 2,478 municipios, 1,995 (80.51%) no reportaron datos, y 49 declararon no haber registrado ningún decomiso de armas o municiones durante 2024.

Querétaro encabezó la lista nacional por municipio con 157 decomisos de armas hechizas en el periodo analizado. El registro colocó a la capital queretana por encima de zonas con historial delictivo más amplio y evidenció la dispersión de estos artefactos en contextos urbanos. Guadalajara, Nezahualcóyotl y Soledad de Graciano Sánchez siguieron en la clasificación, con cifras que consolidaron un corredor de aseguramientos en el occidente y el centro del país.

Un arma artesanal consiste en un dispositivo construido fuera de cualquier proceso industrial, sin certificaciones ni controles de calidad. Su fabricación recurre a materiales de fácil acceso, como tubos, resortes, clavos percutores y piezas recicladas de herramientas o maquinaria. Estos artefactos replican de forma rudimentaria el mecanismo de disparo de las convencionales, aunque sin precisión técnica ni estabilidad estructural.

Miriam Campos Blanchet, experta en seguridad, advirtió que la ausencia de estándares provoca fallas frecuentes, desde detonaciones accidentales hasta fracturas en la recámara, lo que representa un riesgo extra, incluso para quien la utiliza.

Convencionales ı Foto: Especial
  • 157 armas artesanales se decomisaron en Querétaro

La proliferación de estas armas responde a la disponibilidad de insumos y a la difusión de conocimientos básicos para su ensamblaje, incluso en foros de Internet se pueden descargar manuales para construirlos. Talleres improvisados o espacios domésticos funcionan como puntos de fabricación, lo que dificulta su rastreo por parte de las autoridades.

A diferencia del armamento industrial, estas piezas no cuentan con números de serie ni registros oficiales, lo que complica su vinculación con hechos delictivos. Campos Blanchet detalla que “su bajo costo y facilidad de producción impulsan su presencia en contextos urbanos y periurbanos, donde su uso se asocia con delitos de oportunidad y economías ilícitas de menor escala”.

Estos artefactos artesanales no se entienden de forma aislada, sino dentro de un universo más amplio de armamento ilícito que circula en el país. En este mismo periodo se decomisaron siete mil armas de fuego en todo el país, de las cuales, el 78 por ciento corresponden a armas cortas, 18.8 a largas, y el resto no se pudieron identificar.

La distribución municipal de los aseguramientos evidenció que las ciudades fronterizas y zonas metropolitanas concentraron el mayor volumen de armamento en el país. Tijuana se ubicó como el principal punto, con 999 armas de fuego decomisadas, 982 municiones y 790 armas cortas, lo que la colocó como el municipio con mayor presencia en distintos rubros del informe.

Ciudad Juárez replicó este patrón, al acumular 384 armas de fuego, 330 armas cortas y 54 armas largas. La recurrencia de estos municipios en distintos indicadores mostró que el volumen de armamento no se concentró en un solo tipo de registro, sino que se distribuyó en varias categorías dentro de los mismos territorios.

En el ámbito metropolitano, Guadalajara destacó con 365 armas de fuego, 338 cortas, y 111 piezas de fabricación artesanal, mientras que Nezahualcóyotl registró 168 armas de fuego y 745 municiones. Ecatepec también apareció entre los principales municipios con 524 decomisos totales y 136 armas aseguradas. Estos datos colocaron a las zonas urbanas densamente pobladas como puntos recurrentes dentro del mapa nacional.

Los datos mostraron que las armas largas se concentraron en pocos puntos específicos, con una presencia considerablemente menor frente a otros tipos de armamento. Tijuana encabezó nuevamente la lista con 209 unidades decomisadas en el mismo periodo.

En Chihuahua resaltaron dos municipios en este rubro: su capital, con 56 armas largas, mientras que Ciudad Juárez registró 54, cifras que los posicionaron entre los principales focos de aseguramiento de este tipo de armamento.

Villa García, en Zacatecas, también figuró en el listado con 53 armas largas, lo que evidenció que, aunque la mayor concentración se ubicó en ciudades fronterizas, algunos municipios de menor tamaño también registraron volúmenes relevantes dentro de esta categoría.

La distribución de estas cifras mostró que el armamento de mayor calibre no se dispersó ampliamente en el territorio, sino que se concentró en un número reducido de municipios, donde los registros superaron con claridad al resto del país en esta categoría específica.

Pero el análisis del armamento asegurado no se limita a las armas en sí, ya que las municiones desempeñan un papel igual de relevante en la capacidad operativa de estos dispositivos. La cantidad, tipo y calidad de los cartuchos determinan el alcance, la precisión y el poder destructivo de cada arma, lo que amplía el impacto de su uso en contextos delictivos.

Campos Blanchet detalló que “los decomisos de balas —en especial aquellas con características especiales como las perforantes— permiten dimensionar con mayor precisión el nivel de riesgo que enfrentan las autoridades y la población”.

Una munición perforante, explicó, es un proyectil diseñado para atravesar superficies de alta resistencia gracias a un núcleo de gran densidad, elaborado con materiales como acero endurecido, tungsteno o aleaciones metálicas. A diferencia de los cartuchos convencionales, este tipo de bala mantiene su forma tras el impacto y concentra la energía en un punto reducido, lo que le permite penetrar chalecos antibalas, blindajes ligeros y carrocerías.

El registro estatal de municiones perforantes evidenció una concentración limitada en el territorio nacional, con Tabasco a la cabeza, con 357 unidades aseguradas, muy por encima del resto de las entidades; Aguascalientes, un distante 98, mientras que Jalisco, 22.

La distribución de estos datos mostró que este tipo de cartuchos no apareció de forma extendida en el país, sino que se agrupó en pocas entidades con registros puntuales. A diferencia de otras categorías, donde varios estados compartieron volúmenes altos, las municiones perforantes se concentraron en un número reducido de territorios, con una diferencia numérica amplia entre ellos, según los registros oficiales.