Zonas arqueológicas con carencia de custodios

Evidencian Tlatelolco y Mixcoac falta de personal

Tlatelolco y Mixcoac son dos ejemplos de la carencia de custodios; en la primera sólo había cinco elementos y en la segunda solamente uno

UNA PERSONA camina por la zona arqueológica de Tlatelolco, ayer.
UNA PERSONA camina por la zona arqueológica de Tlatelolco, ayer. Foto: Armando Armenta›La Razón

LAS ZONAS arqueológicas de Tlatelolco y Mixcoac son dos ejemplos de la carencia de custodios para resguardar no sólo el patrimonio cultural, sino para garantizar la seguridad de sus visitantes. En un recorrido, La Razón constató que en la primera había cinco elementos y en la segunda solamente uno, por lo que trabajadores piden que, tras los hechos violentos en las pirámides de Teotihuacán, se refuerce el personal en todos los vestigios del país.

Al ingresar a la zona de Tlatelolco, reciben tres custodios y dentro hay dos policías realizando rondines. Ayer no se había implementado aún un nuevo dispositivo de seguridad, por lo que los visitantes podían entrar con mochilas sin ser revisados.

“Espero que las cosas malas den como resultado cosas buenas; yo creo que a partir de mañana (miércoles) o la próxima semana te revisen la mochila”, explicó uno de los empleados.

  • EL TIP: EN MARZO se anunció una inversión de 380 mdp para el mejoramien to de 12 museos y 46 zonas arqueológicas del país.

Dijo que es necesario contar con más personal para implementar nuevos protocolos de seguridad en las zonas arqueológicas y, además, contar con guardarropa para que los turistas no entren con mochilas o bolsas voluminosas.

“No hay personal, se necesita que se aumente la custodia para la revisión de mochilas y que no se permitan bolsas de gran tamaño, pero para eso debe haber guardarropa; hay lugares donde no hay”, remarcó. Tlatelolco es de éstos últimos.

La zona arqueológica de Mixcoac, también en la Ciudad de México, cuenta con dos custodios que se turnan, por lo que al día hay una persona a cargo de la seguridad. No puede dar rondines, ya que se encarga de recibir a los visitantes y sólo hay cámaras en su cubículo para ver a quienes ingresan al museo.

“No viene mucha gente, pero de todos modos se necesita más personal, nunca se sabe qué pueda pasar. Aparentemente se ve tranquilo, pero donde quiera entra gente y no sabe con qué intenciones, no se les checa qué traen”, comentó una persona que pidió el anonimato.

También remarcó la importancia de contar con más recursos para el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), para que aumenten las plazas y se destine presupuesto para las zonas arqueológicas.