Para quienes no se enteraron, Bertha Gómez Fong, la esposa del exgobernador de Chihuahua, César Duarte, que había sido detenida a finales de marzo por agentes del Servicio de Migración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), fue liberada este mes. Ah, pero resulta que, para su mala suerte, las autoridades migratorias de ese país —que andan implacables en esta época— la volvieron a aprehender y la tienen bajo su custodia. Dicen las personas que están familiarizadas con su caso que eso de tropezar de nuevo y con la misma piedra le puede costar a la también extitular del DIF chihuahuense, pues ya se encuentra en proceso de deportación a México. Para nadie es un secreto que la esposa de Duarte —detenido en diciembre por presunto lavado de dinero— también tiene pendientes con la justicia mexicana, por eso es que el trámite para devolverla al país implicará que permanezca bajo arresto, al enfrentar cargos por robo y peculado, delitos en los que habría incurrido durante el gobierno de su marido. Tsss.

