LA ARQUIDIÓCESIS Primada de México advirtió que la violencia reciente en el país exige una respuesta inmediata del Estado, más allá del castigo penal, y demandó políticas públicas para proteger la vida, la familia y la salud emocional. El posicionamiento surge tras el ataque en Teotihuacán, un feminicidio en la capital y el asesinato de dos maestras en Michoacán.
A través de su semanario Desde la Fe, la Iglesia sostuvo que el país enfrenta una crisis más profunda vinculada al deterioro del tejido social y rechazó que los hechos recientes puedan considerarse aislados. “La violencia no surge de la nada”, expuso en su editorial, donde atribuyó estos crímenes a heridas sociales sin atención y a la ruptura de los vínculos comunitarios.
- 13 personas fueron heridas en el tiroteo en la zona arqueológica de Teotihuacán
La publicación sostuvo que “es indispensable exigir justicia, pero no es suficiente”, y advirtió que una respuesta centrada sólo en sanciones deja intactas las condiciones que originan la violencia. También planteó la urgencia de impulsar acciones públicas orientadas a atender las causas de fondo, con énfasis en la reconstrucción del tejido social, el fortalecimiento de la familia y la atención a la salud emocional.
La publicación ubica a la familia como eje para revertir la tendencia y sostiene que en ese entorno “aprendemos a reconocer al otro como alguien valioso y digno de respeto”. Advierte que “la falta de escucha, la normalización del enojo y el silencio ante el sufrimiento generan condiciones propicias para la violencia”, ya que estas dinámicas acumulan tensiones que, sin atención, pueden escalar a conductas agresivas.
El texto considera que se deben construir políticas públicas “que protejan la vida, la familia y la salud emocional de sus integrantes” y destacó que promover “iniciativas que cuidan la vida”, favorece la prevención de la violencia, ya que fortalecen los vínculos sociales y comunitarios.
La petición de la Arquidiócesis se extendió a la sociedad en su conjunto y subrayó que la responsabilidad no recae sólo en las autoridades, sino también en la participación colectiva para fomentar el respeto de cada uno de los individuos: “Es necesario responder a la responsabilidad de cultivar el amor y el cuidado del otro”.


