Niñas y niños de familias que trabajan en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) vivieron una mañana de aprendizaje, participación y convivencia en un espacio que abrió sus puertas para la activación “Un día descubriendo mis derechos”, en el marco del Día de las Infancias.
A través de charlas, juegos, dibujos y dinámicas interactivas, más de 40 participantes se acercaron, de manera lúdica, al conocimiento de sus derechos.
El Área de Murales de la Suprema Corte se transformó en un escenario de aprendizaje sobre justicia constitucional pensado para las infancias, donde, mediante ejemplos de la vida cotidiana, se promovió el reconocimiento, ejercicio y respeto de los derechos protegidos por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

¿El día del trabajo se trabaja? Esto dice la Ley

El ejercicio buscó fortalecer el vínculo entre las niñas, los niños y la labor que realizan sus madres y padres, acercándolos al lugar en el que trabajan y a la responsabilidad que tiene la Corte, generando una conexión más cercana y significativa con su quehacer cotidiano, para que la justicia deje de ser algo lejano y comience a sentirse como algo propio.
La actividad fue desarrollada de manera conjunta por facilitadoras y facilitadores de la Dirección General de Comunicación Social (DGCS), la Oficina de la Presidencia y el Centro de Desarrollo Infantil (CENDI) de este Máximo Tribunal, con la colaboración del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) de la Secretaría de Gobernación (Segob).
Al dar la bienvenida, Amanda Pérez Bolaños, directora general de Comunicación Social de la SCJN, invitó a las niñas y niños a apropiarse de sus derechos.
Cuando descubran el valor de conocer sus derechos y cómo pueden transformar su entorno a partir de ellos, se sentirán muy poderosos. El reto es hacerlos parte de su vida y ejercerlos cada díaAmanda Pérez Bolaños
A nombre del ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz, la secretaria particular de la Oficina de la Presidencia, Greysi Muñoz Laisequilla, destacó la importancia de escuchar a las infancias para que, al llegar a la vida adulta, puedan ejercer sus derechos con responsabilidad y libertad.
La jornada inició con una plática participativa sobre su derecho a la educación, a la salud, a la identidad, a vivir libres de violencia, a opinar y ser escuchadas y escuchados, a la igualdad y no discriminación, así como al juego y al descanso. En ella se promovió el diálogo con las niñas y los niños.

Durante este espacio, compartieron qué conocen sobre sus derechos, qué significan en su vida cotidiana y cómo pueden ejercerlos y exigir su respeto. La actividad se apoyó en materiales visuales y narrativas breves que facilitaron su comprensión.
En este mismo sentido, María Alejandra García Raba, directora del CENDI de la SCJN, señaló que uno de los mayores anhelos es que los derechos de las infancias sean plenamente respetados, sin que ello represente una lucha constante.
Queremos que no tengan que hacer valer sus derechos, sino que sepan que son merecedores de ellos y que, con el tiempo, su respeto sea algo tan natural que siempre estén garantizados, sin necesidad de exigirlosMaría Alejandra García Raba, directora del CENDI de la SCJN
Por su parte, Eduardo Miranda Pérez, de la Secretaría Ejecutiva del SIPINNA, explicó, mediante ejemplos sencillos y prácticos, cuáles son sus derechos y cómo pueden defenderlos.
No significa que ustedes decidan absolutamente todo, sino que participen y que todas y todos les demos el lugar que se merecenEduardo Miranda Pérez
En un segundo momento, niñas y niños reflexionaron sobre el cumplimiento de sus derechos en su entorno cotidiano a través del “Semáforo de derechos”.
En esta dinámica, cada participante colocó calcomanías de acuerdo con su percepción: verde, cuando siempre se respeta; amarillo, cuando casi siempre se respeta; y rojo, cuando casi nunca se respeta, en temas como el derecho a la educación, a la salud, a una vida libre de violencia y a opinar y expresarse.

Además, se convirtieron en muralistas por un día, plasmando en sus creaciones lo aprendido a lo largo de la jornada. A través de sus dibujos y expresiones proyectaron su visión de la justicia, dejando huella en las paredes de la Corte.
Hoy, éstas se encuentran intervenidas con las voces y miradas de las infancias, colocándolas, en la práctica, en el centro de la justicia y de las decisiones que impactan su presente y su futuro.
La experiencia concluyó con un recorrido guiado por el Salón de Plenos de la Suprema Corte, así como una visita a la Oficina de la Presidencia, donde tuvieron la oportunidad de expresar sus inquietudes sobre la labor de las ministras y los ministros, y conocer cómo el Máximo Tribunal trabaja para proteger los derechos reconocidos en la Constitución.
En suma, una mañana que despertó curiosidad, sembró preguntas y dejó una certeza: la justicia también les pertenece. Porque cuando una niña o un niño conoce sus derechos, no solo aprende a ejercerlos, aprende a transformar su realidad. Y en ese descubrimiento, no solo se reconocen en la justicia, sino que comienzan a formar parte de ella.


