Cuando parecía que al Partido Revolucionario Institucional ya se le habían ido todos los personajes que se le podían ir —la mayoría de ellos, por cierto, echando ajos y cebollas contra su dirigente nacional—, resulta que apareció el diputado local veracruzano Héctor Yunes, a renunciar a su militancia de más de 40 años. “Mi renuncia obedece a que el partido hoy se encuentra secuestrado por un personaje impresentable que pretende seguir decidiendo por décadas el futuro del PRI. Alejandro Moreno no sólo ha fracturado al partido, sino que ha alejado a sus más distinguidos militantes, reduciendo al PRI a una minoría sin proyecto ni futuro”, señala el legislador en un video que subió a las redes. Y no sólo eso, también refiere que el tricolor que a su juicio fue “por décadas el mejor partido de México, hoy, por la caciquil conducción del peor presidente de su historia, se encuentra extraviado en una ruta incierta, que tristemente podría conducir a su extinción”. Para muchos el discurso de Yunes fue una especie de déjà vu. Como se espera que lo sea la eventual respuesta de Alito: una andanada de insultos y descalificaciones, nos dicen.

