Familias nahuas, bajo fuego

Acorralan a pobladores con incendios, drones y tiroteos

Madres, niñas, niños y adultos mayores de Chilapa se refugian en cuevas y barrancas ante el asedio de Los Ardillos; “no sabemos si mañana vamos a seguir vivos”, aseguran

Colectivos protestan en Segob por la violencia en Guerrero, ayer.
Colectivos protestan en Segob por la violencia en Guerrero, ayer. Foto: Cuartoscuro

La violencia volvió a romper el silencio de la Montaña baja de Guerrero. En las últimas semanas, familias enteras de las comunidades nahuas de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán, en el municipio de Chilapa, abandonaron sus hogares en medio de ataques armados, incendios, drones con explosivos y ráfagas de metralleta atribuidas al grupo criminal Los Ardillos.

El éxodo ocurre otra vez en una región acostumbrada a vivir entre el miedo y el abandono institucional. Mujeres, niños y ancianos caminaron durante horas hacia la comunidad de Alcozacán en busca de refugio. Algunos pasaron las noches en el monte, bajo la lluvia, sin alimentos ni electricidad. Las autoridades registran casi una centena, pero la comunidad dice que son más de 300 almas.

  • El Dato: En 2025 se documentaron en el país 72 episodios de desplazamiento: en Chiapas hubo 17 mil 865 afectados, seguido de Sinaloa, Michoacán, Chihuahua y Guerrero.

“Nuestros niños no estarían otra vez durmiendo en el monte bajo la lluvia, sin luz y sin comida, temblando de frío y de miedo”, denunció una mujer desplazada en un video difundido por el Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (Cipog-EZ).

Los ataques recrudecieron desde principios de abril. El 6 de ese mes, según denunció el Cipog-EZ, un comando emboscó y asesinó a cuatro integrantes de la policía comunitaria en Xicotlán mientras trabajaban en una construcción. Todos eran originarios de Tula.

“Pareciera como que son cómplices. Requerimos ayuda, hay muchos niños, mujeres y personas también de la tercera edad”, acusó Plácido Galindo, dirigente del Cipog-EZ, al referirse a la actuación de las autoridades.

Según el líder comunitario, la presencia militar disminuyó en semanas recientes y, poco después, comenzaron los ataques con drones y armas de alto poder.

“Luego que se fueron, empezaron con drones, ametralladoras. La gente tuvo que salir hacia Alcozacán”, afirmó.

  • 86 por ciento de los desplazamientos en 2024, por violencia

Los desplazados relatan que los ataques ocurren de día y de noche. Las viviendas son incendiadas y los pobladores deben esconderse entre cerros y barrancas: “Las madres no estarían caminando en la oscuridad cargando a sus hijos, tratando de esconderlos de las balas y drones, sin saber si mañana vamos a seguir vivos”, expresó Galindo.

El Cipog-EZ asegura que, desde 2014, la violencia ha dejado al menos 76 personas asesinadas y 25 desaparecidas en las comunidades bajo su resguardo, con lo que la comunidad se suma a los miles de desplazados por violencia en el país.

En 2024, más de 28 mil 900 personas fueron desplazadas forzadamente en México debido a la violencia, un aumento del 129 por ciento respecto al año anterior, según datos de la Universidad Iberoamericana, que advierte que este 2026 ël aumento podría ser significativamente mayor, sin calcular aún los números.

Otras estimaciones, como la del Observatorio de Desplazamiento Interno, indican que a finales de 2024, cerca de 390 mil personas vivían desplazadas lejos de sus hogares a causa de la violencia criminal desde 2006.


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