Los casos de miasis, causada por el gusano barrenador, una plaga que durante décadas fue considerada bajo control por las autoridades y que en el último año se convirtió en motivo de alerta para el ganado, motivo por el cual Estados Unidos cerró su frontera a la carne proveniente de México, comienza a registrar un avance considerable en humanos en varias entidades federativas.
Los casos más recientes se reportaron en Jalisco, Morelos y Ciudad de México. De acuerdo con el Boletín Epidemiológico más reciente de la Secretaría de Salud (Ssa), correspondiente a la semana 19 —del 10 al 16 de mayo de 2026—, se han registrado 235 casos de miasis en humanos, 31 infecciones más respecto a la semana anterior, cuando se contabilizaron 204.
Las entidades que reportaron nuevos contagios en apenas siete días fueron Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Estado de México, Morelos, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Veracruz y Yucatán.

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Veracruz encabeza la lista nacional, con 58 casos acumulados, seguido de Chiapas, con 41; Guerrero, con 23; Oaxaca y Yucatán, con 22 cada uno, y Puebla, con 19.
Aunque históricamente esta enfermedad se ha asociado principalmente al ganado, especialistas alertan que el aumento de contagios humanos revela un problema de salud pública que podría agravarse sobre todo en comunidades rurales y zonas marginadas, donde existen deficiencias sanitarias y limitada atención médica.
Santiago Reza, secretario general del Sindicato Nacional de Médicos Veterinarios, advirtió que la estrategia basada en la liberación de insectos estériles será insuficiente mientras no entren en operación las plantas productoras de moscas estériles previstas en Chiapas, por parte de México, y Texas, en el marco de las acciones bilaterales que también se comprometió a emprender el gobierno estadounidense.
De acuerdo con las autoridades de ambos países, el inicio de operaciones de dichas instalaciones están contempladas para mediados de 2026 y noviembre de 2027, respectivamente.
“Los daños a la salud pueden ser devastadores, por lo que se deben alertar las medidas necesarias para contener la problemática”, señaló.
La técnica del insecto estéril ha sido uno de los principales métodos internacionales para combatir esta plaga, ya que consiste en liberar moscas incapaces de reproducirse para frenar la expansión de la especie; sin embargo, productores ganaderos consideran que el tiempo juega en contra.
Luis Felipe Mora Hernández, representante de la Confederación Nacional Campesina (CNC) en Campeche, expresó preocupación por la lentitud operativa de la estrategia sanitaria.
“Esto no se resuelve de la noche a la mañana; producir mosca estéril lleva tiempo y coordinación, y mientras eso sucede el gusano sigue avanzando”, afirmó.

El dirigente campesino explicó que los ganaderos enfrentan altos costos de tratamiento y pérdidas en productividad derivadas de la infestación.
“Cuando el gusano barrenador ataca a los seres humanos estamos ante un nivel crítico. Ya no es sólo una amenaza ganadera; es un riesgo sanitario integral”, dijo.
La miasis por gusano barrenador ocurre cuando la mosca deposita huevos en heridas abiertas, mucosas o lesiones expuestas. Una vez que las larvas nacen, comienzan a alimentarse del tejido vivo. Los síntomas iniciales suelen confundirse con infecciones comunes o abscesos, lo que retrasa el diagnóstico y agrava el cuadro clínico. Entre las señales de alerta destacan lesiones dolorosas que no cicatrizan, sangrado persistente, supuración, mal olor en la herida y la presencia visible de larvas. También puede presentarse infestación en nariz, boca y ojos.
El médico veterinario zootecnista Joel Armando Trujillo Romano, director del Hospital de Enseñanza de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), explicó que aunque la enfermedad fue erradicada en ciertas regiones, persistió en algunos países de Centroamérica.
“Al parecer algunos bovinos exportados a México traían esta infestación de gusanos, lo que provocó que se distribuyera en Chiapas y ahora en Oaxaca; sin embargo, podrían darse más casos”, explicó.
Actualmente, autoridades sanitarias y organismos pecuarios mantienen campañas de monitoreo permanente para detectar nuevos brotes. Entre las instituciones involucradas se encuentran la Comisión México–Estados Unidos para la Prevención de la Fiebre Aftosa y otras Enfermedades Exóticas de los Animales (CPA), el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y el Comité de Fomento Pecuario de Oaxaca.
“Veterinarios y ganaderos tenemos la obligación de reportar larvas, recolectarlas y enviarlas a la CPA. Las larvas del gusano barrenador son peligrosas porque se alimentan del tejido de animales vivos de sangre caliente”, explicó Trujillo Romano.
El especialista de la UABJO detalló que una sola mosca puede depositar entre 200 y 300 huevos en una herida.
A diferencia de las moscas comunes, que suelen desarrollarse en materia orgánica en descomposición o animales muertos, la mosca del gusano barrenador invade tejido vivo.
“Por eso es muy importante vigilar cualquier herida de los animales, curarla y llevarlos al veterinario. Además de mantener limpios los espacios donde habitan el ganado o las mascotas”, añadió.

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