La Secretaría de Salud calificó como un avance en materia de salud pública y derechos humanos la derogación del delito de “peligro de contagio”, al considerar que la criminalización de personas por su condición de salud no contribuye a reducir nuevas infecciones por VIH y, por el contrario, fomenta el estigma y dificulta el acceso a servicios médicos.
A través del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH/Sida y Hepatitis (Censida), la dependencia sostuvo que la decisión es congruente con una política sustentada en evidencia científica, derechos humanos y compromisos internacionales asumidos por México.
- 18 mil 158 nuevos diagnósticos de VIH hubo en 2025
Explicó que la experiencia nacional e internacional demuestra que sancionar penalmente una condición de salud no fortalece las estrategias de prevención, ya que el temor a consecuencias legales puede desalentar la realización voluntaria de pruebas diagnósticas, el acceso a tratamientos y la atención médica oportuna.
Recordó que diversos organismos nacionales e internacionales han advertido que este tipo de figuras penales generan efectos negativos en las políticas de prevención al reforzar la discriminación y el estigma.
Destacó que la política nacional frente al VIH se basa en el acceso universal a la prevención, diagnóstico oportuno y tratamiento integral, con pleno respeto a la dignidad y derechos de las personas.
Subrayó que la evidencia científica confirma que una persona que vive con VIH, recibe tratamiento antirretroviral y mantiene de forma sostenida una carga viral indetectable que no transmite el virus por vía sexual, principio reconocido internacionalmente como “Indetectable = Intransmisible” (I=I).
Consideró que la eliminación del delito representa una oportunidad para fortalecer un modelo de salud centrado en la prevención combinada.

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