De vuelta al mar

El Cuauhtémoc regresa al Pacífico Norte con 281 marinos y un mensaje de paz

El Buque Escuela retomó sus cruceros de instrucción tras permanecer 14 meses sin navegar luego del accidente registrado en Nueva York

El Cuauhtémoc vuelve a navegar
El Cuauhtémoc vuelve a navegar Foto: David Patricio | La Razón

Tras casi 14 meses sin emprender un crucero de instrucción desde el accidente que dejó dos muertos en Nueva York, el Buque Escuela Velero Cuauhtémoc volvió a soltar amarras. Con 281 integrantes de la Armada de México a bordo, el Embajador y Caballero de los Mares zarpó este 15 de julio desde Acapulco rumbo al Pacífico Norte, donde retomará su misión diplomática y formativa durante una travesía de tres meses por cinco puertos de Canadá y Estados Unidos.

Las autoridades civiles, militares y navales subieron al barco antes de la partida. Los pitos marineros anunciaron la recepción del secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, quien ingresó a la cubierta con los honores de ordenanza correspondientes. También acudieron la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, mandos de las Fuerzas Armadas y representantes de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Sobre el velero se desarrolló toda la ceremonia oficial. Tripulantes, guardiamarinas y familiares escucharon los discursos mientras el casco permanecía atracado en la bahía de Acapulco. Las intervenciones destacaron la preparación de los futuros oficiales, la función diplomática del navío y el mensaje de paz que México busca llevar a cada puerto extranjero.

Raymundo Pedro Morales Ángeles definió al Cuauhtémoc como un instrumento estratégico del Estado mexicano. El almirante sostuvo que la nave representa al país fuera de sus fronteras y permite ejercer una forma de diplomacia desde el mar.

Este bajel demuestra la riqueza de nuestra identidad y la firme voluntad de México por contribuir a la paz, al entendimiento y a la cooperación entre los pueblos”, declaró desde la cubierta.

Morales Ángeles señaló que este año ha impuesto a la Marina un periodo de acciones y desafíos relevantes, frente a los cuales la institución respondió con una transformación de sus capacidades. El secretario explicó que la Armada adoptó una nueva arquitectura institucional y un concepto operacional orientado al desarrollo nacional, la seguridad, la defensa del país, el auxilio a la población civil y la acción diplomática.

En su mensaje, el titular de la Secretaría de Marina encargó a la tripulación una doble misión. La primera consiste en conducir con seguridad al llamado Embajador y Caballero de los Mares por aguas internacionales. La segunda implica guiar a los jóvenes que transformarán los conocimientos obtenidos en la Heroica Escuela Naval Militar en decisiones concretas frente a las exigencias del océano.

“Son ustedes el motor humano que preserva el arte de la navegación tradicional y lo fusiona a la perfección con la precisión técnica de nuestros tiempos”, expresó Morales Ángeles al dirigirse a quienes tendrán a su cargo las maniobras, las guardias y el cuidado del velero.

Morales Ángeles advirtió que la travesía no sería un simple recorrido por el Pacífico, sino la prueba que terminará de forjar a los futuros oficiales. El secretario de Marina señaló que el océano actuará como “su más exigente sinodal”, mientras el viento, las olas y las maniobras pondrán a prueba su resistencia, liderazgo y capacidad para tomar decisiones bajo presión.

Antes del zarpe, pidió a los guardiamarinas aprovechar cada milla para aprender de superiores, compañeros y subordinados, sin perder los valores de honor, deber, lealtad y patriotismo que exige el servicio naval.

José Díaz Castillo, comandante del buque, informó que la ruta incluirá los puertos de Victoria, en Canadá, además de Honolulu, Seward, San Francisco y San Diego, en Estados Unidos. El itinerario combinará días en mar abierto con visitas oficiales, encuentros navales y actividades de cooperación.

A bordo viajan 45 mujeres y 99 hombres guardiamarinas, acompañados por otras 137 personas entre capitanes, oficiales, clases y marinería. La dotación total quedó integrada por 281 elementos navales, quienes deberán sostener la operación del velero y completar el programa de formación profesional.

Yamileth Dan Herrera, guardiamarina del Cuerpo General, describió la jornada como un momento de alegría, emoción y expectativa. La joven originaria de Veracruz cursó cerca de cuatro años en la Escuela Naval y realizará en el crucero la etapa final de sus prácticas profesionales. Al regresar deberá presentar exámenes para ascender a teniente de corbeta.

Herrera estudió Ingeniería en Sistemas Navales y espera fortalecer durante la travesía sus capacidades de liderazgo, comunicación y trabajo en equipo. También busca convivir con integrantes de otras armadas en los puertos previstos por el itinerario.

México tiene las puertas abiertas para todos, estamos dispuestos a ayudar cuando se nos necesite y somos un país amigo”, afirmó al explicar el mensaje que llevará el velero. La guardiamarina añadió que la participación de mujeres dentro de la institución abre camino para nuevas generaciones interesadas en incorporarse a la vida naval.

Pantalones blancos y camisas con rayas azules distinguían a los estudiantes sobre la cubierta. Mientras las autoridades ocupaban sus lugares, las familias esperaban en el muelle con pancartas, mensajes de ánimo y miradas dirigidas hacia los mástiles. Cada orden naval alteraba por unos segundos el ambiente de despedida.

Andrea Estefany Alonso Ramírez habló en representación de la generación 2021-2025. La guardiamarina recordó los cuatro años de preparación en aulas, patios, campos de adiestramiento y cubiertas. Ante sus compañeros aseguró que el crucero pondrá a prueba conocimientos, carácter y capacidad para ejercer el mando.

La guardiamarina sostuvo que “a la familia no se le llora, se le honra hoy”, dijo frente a padres, hermanos y seres queridos que permanecían en tierra. La joven agradeció el respaldo recibido durante su preparación y señaló que detrás de cada integrante de la Armada existe un hogar que también sirve al país desde la distancia.

Por su parte, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda describió al Cuauhtémoc como una escuela de vida y un símbolo de México en el extranjero. Desde el barco, la gobernadora señaló que el velero proyecta la imagen de una nación que apuesta por la cooperación, la amistad y la paz. También reconoció a las familias que acompañaron a la tripulación hasta el último momento.

Salgado reconoció la presencia de la Armada de México en Guerrero y destacó su respuesta durante los momentos más difíciles del estado. La gobernadora señaló que la institución “ha salvado vidas durante los desastres naturales” y llevado ayuda a las comunidades más alejadas, por lo que expresó el agradecimiento del estado a las mujeres y hombres que integran la Marina.

Concluidos los discursos, Morales Ángeles y el resto de las autoridades descendieron de la embarcación. El ceremonial institucional dio paso a las maniobras previas al zarpe, mientras los guardiamarinas tomaron posiciones en cubierta, mástiles y vergas.

Desde tierra, los familiares levantaron otra vez sus carteles. Los pitos marineros marcaron las órdenes y el zarandeo tradicional se extendió por el navío. Las señales agudas acompañaron los movimientos de la tripulación hasta que el casco comenzó a separarse lentamente del muelle.

Brazos en alto, fotografías y mensajes escritos siguieron al velero durante sus primeros metros. Los jóvenes respondieron desde sus posiciones con gestos de despedida, mientras otros se concentraron en el despliegue de las velas y en las indicaciones de sus superiores.

Una vez que el Cuauhtémoc comenzó a navegar fuera del puerto, los guardiamarinas entonaron la canción de la Heroica Escuela Naval Militar. Las voces surgieron desde las cubiertas mientras Acapulco quedaba atrás y el buque iniciaba formalmente su ruta hacia el norte del continente.

Vuelto al mar, el velero retomó una misión que cumple desde hace más de cuatro décadas. Además de formar oficiales, funciona como representación mexicana en el exterior. Cada saludo, maniobra y encuentro con otras marinas formará parte de la imagen que el país proyectará durante la travesía.

Quedaron atrás los familiares, el presidium y las voces de despedida. Por delante aparecieron Victoria, Honolulu, Seward, San Francisco y San Diego, junto con guardias de madrugada, prácticas astronómicas, maniobras tradicionales y decisiones que deberán tomarse lejos de tierra.

El Cuauhtémoc puso rumbo al Pacífico Norte con el pabellón mexicano visible y una encomienda definida por el secretario de Marina. Representar a la nación, formar a sus futuros oficiales y llevar a cada puerto un mensaje de paz y buena voluntad.

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