El rastro de casi 35 mil accidentes terminó en una ausencia, la del conductor presunto responsable. Durante el 2025, esos casos dejaron 820 muertos y siete mil 70 heridos en zonas urbanas y suburbanas del país. Aunque representaron menos de uno de cada 10 siniestros, concentraron casi una de cada cinco defunciones viales.
Los datos, contenidos en las estadísticas de Accidentes de Tránsito Terrestre en Zonas Urbanas y Suburbanas, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) permiten medir el costo de las fugas, pero no revelan cuántos responsables localizaron las autoridades, cuántos llegaron ante un juez ni cuántas víctimas obtuvieron una resolución.
- El Dato: Los hechos de tránsito se incrementaron 1.45% en el último año, al pasar de 374 mil casos en 2024 a 380 mil en 2025, aunque bajó 2.6% las muertes de conductores.
El tamaño del problema rebasa la frecuencia con la que aparece en los registros. Las fugas representaron 9.2 por ciento de los 380 mil 391 accidentes documentados durante 2025, pero concentraron 17.9 por ciento de todas las muertes. En 820 de esos hechos perdió la vida al menos una persona, una desproporción que coloca el abandono del lugar entre las expresiones más graves de la siniestralidad vial.
Más que una categoría estadística, la huida marca una diferencia en el saldo. Por cada 100 accidentes con escape del presunto responsable, poco más de dos resultaron mortales. Entre el resto, la proporción quedó por debajo de uno.
La fuga adquirió uno de sus rostros más severos en los atropellamientos. El conductor abandonó el sitio en mil 998 casos, casi una quinta parte de los 10 mil 612 registrados. Esos episodios dejaron 274 muertos y mil 854 lesionados, lo que convirtió a esta modalidad en una de las principales fuentes de víctimas dentro del conjunto analizado.
Otro punto crítico apareció en los hechos donde participó una motocicleta. El Inegi contabilizó cinco mil 728 choques de ese tipo con escape del presunto responsable, cuyo saldo alcanzó 231 fallecidos y dos mil 729 heridos. A ello se suman 462 colisiones con ciclistas, con 40 defunciones y 275 personas lesionadas. El archivo no vincula al fugitivo con un vehículo específico, por lo que no permite establecer si quien huyó conducía el automóvil, la moto u otra unidad involucrada.
Al caer la noche, el fenómeno ganó peso. Entre las 20:00 y las 06:00 horas ocurrieron 14 mil 899 fugas, equivalentes a cuatro de cada 10 reportadas. Durante esa franja murieron 345 personas y dos mil 667 sufrieron lesiones. La concentración nocturna coloca bajo revisión la presencia policial, la videovigilancia, la atención de emergencias y la capacidad para rastrear a quienes dejan atrás el lugar del accidente.
Puebla y Jalisco encabezaron el saldo mortal, con 102 y 101 defunciones, respectivamente; les siguen Sinaloa, con 55; Ciudad de México, 53, y Nuevo León, 46. El caso neoleonés muestra que una mayor cantidad de incidentes no siempre coincide con el mayor número de víctimas, pues esa entidad concentró seis mil 851 fugas, la cifra más alta del país.
No obstante, la estadística se detiene justo donde comienza la ruta de la justicia. Los datos no muestran cuántos responsables fueron identificados, localizados o detenidos. Tampoco revelan el número de carpetas abiertas por homicidio culposo, lesiones, abandono de personas o daños, ni informan sobre vinculaciones a proceso y sentencias.

Frente a ese vacío, la base permite medir el costo humano de las huidas, pero no su desenlace institucional. Además, el conjunto sólo abarca accidentes ocurridos en zonas urbanas y suburbanas, por lo que no representa la totalidad de los hechos carreteros del país. La cobertura territorial del archivo se limita a esos dos tipos de zona.

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