Peculiar reflexión, nos dicen, la que compartió el presidente de la Mesa Directiva del Senado, Higinio Martínez, tras la renuncia de Guadalupe Taddei al INE. Dicen que cuando el senador mexiquense pidió medidas más radicales para garantizar la integridad del árbitro electoral y para atajar la corrupción, acompañó la exigencia con una declaración de modestia moral: “No soy un santo, tengo algún pecadillo de tipo terrenal”. Y enseguida explicó por qué considera que tiene autoridad para plantear soluciones: “Conozco el monstruo, he vivido en el monstruo”, apuntó. Nos señalan que así el morenista dejó material para más de una sobremesa, porque no todos los días un político reclama una “cirugía radical” mientras aclara que tampoco lo cubre un manto de pureza. Por supuesto que sus palabras no equivalen a una confesión de corrupción, pero sí despiertan curiosidad sobre qué prácticas conoce y dónde propondría primero meter el bisturí. Atentos.
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