En lo que va del año, la Secretaría de Seguridad Ciudadana ha hecho operativos casi cada semana para desmantelar células criminales en la Ciudad de México.
En 2026, las órdenes de aprehensión cumplidas subieron más de 180 por ciento frente a 2025, según datos de la propia secretaría de Seguridad.
El mapa criminal de la Ciudad de México se ha fragmentado. Las bandas operan en zonas de influencia cada vez más pequeñas y mantienen conflictos que generan violencia en las comunidades.

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Entrevistamos a Pablo Vázquez Camacho, secretario de Seguridad Ciudadana, quien nos explica cómo están trabajando en la seguridad de la Ciudad de México.
El funcionario describe una estrategia basada en inteligencia, investigación y coordinación con la fiscalía capitalina y el Gobierno federal. El objetivo es detener a quienes generan violencia y actuar contra las células por los delitos que puedan acreditarse, mientras continúan las investigaciones por homicidio o extorsión. Vázquez explica cómo ha cambiado la presencia territorial y cómo buscan desarticularlas.
—Secretario, ¿cómo se construyen estas investigaciones y por qué es tan importante detener a este tipo de personas?
“Todas las investigaciones contra generadores de violencia o personas involucradas en conductas delictivas, como el fraude, inician con algo muy importante: la confianza de la gente en las instituciones. Hemos visto que esta confianza en la ciudad ha ido creciendo año con año. No lo digo yo, lo dicen encuestas levantadas por el Inegi, donde la gente percibe cada vez mejor el desempeño de las autoridades y confía más en ellas.”
Esa confianza, sostiene, permite obtener información para iniciar las indagatorias. Los testimonios y los elementos que aportan los ciudadanos se convierten en un punto de partida para el trabajo policial.
“La gente se acerca con nosotros, denuncia y aporta elementos. A partir de ahí generamos una investigación de forma coordinada con la Fiscalía de la Ciudad de México y, muchas veces, también con nuestros pares del Gobierno de México.
“La prioridad es intervenir con rapidez cuando se trata de personas relacionadas con delitos que afectan directamente la vida de las comunidades.
“Lo que nos ha pedido la Jefa de Gobierno es enfocar nuestros esfuerzos para detener con la mayor prontitud a estos generadores de violencia, máxime si están involucrados en delitos como el homicidio, la extorsión y otros que generan un daño, irreparable, en las comunidades.”
Vázquez explica que una de las operaciones recientes fue contra personas que trasladaban narcóticos mediante distintos inmuebles en el poniente de la capital.
“Es una detención de personas que movían narcóticos a través de distintas casas de seguridad en la zona poniente de la ciudad, vamos a actuar de manera asertiva y vamos a seguir deteniendo a quienes cometen los delitos para evitar que se dañe a la ciudadanía”.
El trabajo, dice, debe ir más allá de las capturas, y es que la presencia de grupos delictivos también deteriora las relaciones entre vecinos y la tranquilidad de los barrios.
“Este trabajo lo acompañamos de un trabajo social, porque sabemos que estos delitos tienen impacto en las comunidades. El objetivo último es que esas comunidades se sientan tranquilas, que sus vecinos confíen unos en otros y que el delito no se vuelva un factor de destrucción de lo que comúnmente se llama tejido social. Esa es la estrategia de la ciudad.”
—Hay una reducción del 18 por ciento en los homicidios respecto al año pasado. ¿Qué han hecho para lograrlo?
“Actuamos con un modelo de inteligencia que hemos construido en el gabinete que encabeza la Jefa de Gobierno. Primero, detectamos patrones de ocurrencia de violencia, lo que comúnmente se llama puntos calientes. Una vez que detectamos esos patrones, identificamos qué personas están generando violencia en el punto donde hay alta incidencia.”
De acuerdo con el secretario, conocer esas disputas les permite orientar las investigaciones hacia las personas y las células involucradas.
“Identificamos quién tiene conflicto con quién, porque la violencia necesariamente implica la existencia de un conflicto, en este caso, entre grupos delictivos o entre personas. Una vez que identificamos cuáles son los conflictos activos, actuamos contra esas células, ya sea por la propia violencia o por su vulnerabilidad penal inmediata.
”Esto significa que una célula investigada por hechos violentos puede ser intervenida por otros delitos que también comete, sin que implique abandonar las indagatorias originales.
“Hay muchos de estos grupos que están enfrascados en conflictos violentos y que también cometen delitos contra la salud. Entonces actuamos por la vía del delito contra la salud, además de continuar con otras investigaciones por homicidio o por extorsión. Así, lo que hacemos es eliminar conflictos y bajar la violencia.”
Vázquez atribuye a ese modelo parte de la disminución de los homicidios. Afirma que agosto y septiembre cerraron con niveles que no se observaban en un mes de calendario desde hacía dos décadas.
“Ha habido resultados. Obviamente, lo que quisiéramos es que no hubiera ningún homicidio y es en lo que estamos trabajando todos los días para profundizar estos resultados.”
—¿Cómo está hoy el mapa criminal en la Ciudad de México y cómo trabajan para desarticular estas bandas?
“El mapa delictivo en la ciudad ha sufrido un impacto importante, particularmente desde 2019, sin restarle mérito a muchas detenciones importantes que ocurrieron antes.
“Desde que se instaló la estrategia de seguridad actual, que tiene un foco en la investigación y la inteligencia para el desmantelamiento de grupos, el mapa criminal se ha atomizado mucho.”
El secretario describe organizaciones con presencia territorial más limitada. En su diagnóstico, la fragmentación ha reducido la capacidad de los grupos para confrontar a las instituciones.
“Ya no hay en la ciudad ningún grupo delictivo que realmente pueda hacerles frente o que imponga algún reto a las autoridades, y mucho menos a las autoridades coordinadas, locales y del Gobierno de México.”
Reconoce, además, incursiones de organizaciones con presencia nacional.
“Por supuesto que a veces hay incursiones de grupos que tienen presencia a nivel nacional, pero gracias a la coordinación con el Gobierno de México se detectan a tiempo y se actúa a tiempo.”
El funcionario explica que van contra la violencia, extorsión, robo de vehículos, despojo y fraude.
“Al seleccionar estas conductas prioritarias es hacia donde enfocamos nuestros esfuerzos y nuestras acciones. Por supuesto que la coordinación con el Gobierno de México es fundamental.”
Esa colaboración se revisa también en el gabinete federal de seguridad.
“La Jefa de Gobierno acude todos los lunes al gabinete que encabeza la Presidenta. Ahí expone cómo va la ciudad, pero también hace propuestas de coordinación y de lanzamiento de estrategias específicas en conjunto.”
Para Vázquez, los resultados corresponden tanto a los policías en las calles como a las instituciones que participan en las investigaciones y los operativos.
“El equipo no sólo son las y los policías que están todos los días en la calle; es un conjunto de instituciones encabezadas por la Jefa de Gobierno. También es un equipo muy consciente de que falta mucho trabajo por hacer.
Estamos concentrados en ello y siempre a la orden para informar sobre los avances y los retos que tenemos.”

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