Busca reducir su condena

Hermano de ‘El Mencho’ pide clemencia en EU: teme morir en prisión

Antonio Oseguera solicitó una pena de 20 años de prisión y argumentó que, a sus 68 años, una condena de tres décadas reduciría sus posibilidades de volver a estar con sus hijos

Hermano de “El Mencho” alega problemas de salud para pedir menor condena en EU
Hermano de “El Mencho” alega problemas de salud para pedir menor condena en EU Foto: Especial

La defensa de Antonio Oseguera Cervantes, hermano de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, solicitó a un tribunal federal de Estados Unidos una condena de 20 años de prisión, diez menos de los que pide la Fiscalía, y que tome en cuenta los periodos que ya permaneció encarcelado en México por actividades de narcotráfico relacionadas con el mismo proceso.

En una carta dirigida al juez, Oseguera expresó su temor de morir lejos de su familia y pidió la oportunidad de pasar los últimos años de su vida junto a sus hijos.

Sus abogados advirtieron que, debido a sus 68 años y diversos padecimientos crónicos, prácticamente no tendría posibilidades de sobrevivir a una condena de 30 años de prisión e incluso cuestionaron que pudiera completar la pena de 20 que solicitan, por lo que insistieron en que el tribunal considere su estado de salud antes de dictar sentencia.

La petición forma parte de un memorando de 19 páginas que el abogado Frank A. Perez presentó este 3 de noviembre ante el Tribunal Federal del Distrito de Columbia, previo a la audiencia de sentencia prevista para el próximo día 13, en la que el acusado conocerá la pena que deberá cumplir tras declararse culpable.

Como parte de los argumentos para reducir la condena, la defensa también expuso las condiciones de reclusión que Oseguera ha enfrentado durante los casi 20 meses que lleva bajo custodia estadounidense.

En la cárcel de Alexandria, Virginia, permanece bajo Medidas Administrativas Especiales, un régimen que, según sus representantes, lo mantiene aislado de otros internos y restringe severamente sus llamadas telefónicas, videoconferencias, correspondencia y visitas familiares.

Mediante el mismo escrito, la defensa pidió que el tribunal recomiende su ingreso a una instalación médica de la Oficina Federal de Prisiones, entre ellas los centros de Butner, Rochester o Springfield, donde pueda recibir atención por sus enfermedades. También argumentó que su condición migratoria restringirá el acceso a determinados programas penitenciarios y beneficios de liberación anticipada.

A estas circunstancias, los abogados sumaron los años que Oseguera ya permaneció encarcelado en México por actividades relacionadas con el narcotráfico.

El primero de los dos periodos de reclusión ocurrió entre 2015 y 2016, mientras que el segundo comenzó a finales de 2022 y concluyó el 27 de febrero de 2025, cuando las autoridades lo trasladaron a Estados Unidos. Sus representantes legales sostienen que ambos antecedentes corresponden a conductas vinculadas con el mismo caso por el que ahora enfrenta una condena.

Aunque el tiempo que pasó en cárceles mexicanas constituye uno de los principales argumentos para solicitar una pena menor, los abogados reconocen que al menos parte de ese periodo no podrá descontarse de la sentencia estadounidense.

En particular, explican que la reclusión de 2015 a 2016 respondió a cargos presentados en México y no a una orden de extradición de Estados Unidos.

Por otra parte, la Oficina de Libertad Condicional estadounidense recomendó una condena de 240 meses, equivalentes a 20 años, distribuidos en 180 meses por el primer cargo y otros 60 de cumplimiento consecutivo. La defensa respaldó esa propuesta y sostuvo que resulta suficiente para sancionar la conducta del acusado.

De acuerdo con el memorando, la Fiscalía solicita una pena de 360 meses, es decir, 30 años, mientras que las directrices federales orientativas contemplan cadena perpetua debido a la clasificación del delito y los antecedentes penales de Oseguera.

El mínimo obligatorio por los dos cargos asciende a 15 años, de los cuales cinco deben cumplirse de manera consecutiva a la sanción principal.

Tras reconocer su participación prolongada en la venta ilegal de drogas, el acusado aceptó los cargos sin solicitar un juicio. Sus abogados señalaron que esa decisión permitió evitar un proceso que habría requerido numerosos testigos y que, desde el inicio de su representación legal, manifestó su intención de asumir la responsabilidad por sus actos.

Otro de los argumentos para reducir la pena se relaciona con su posición dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

La defensa reprodujo un fragmento del memorando de la Fiscalía en el que las autoridades estadounidenses reconocen que Antonio Oseguera no ocupaba una posición de máximo liderazgo comparable con la de Gerardo González Valencia, integrante de Los Cuinis, y que los hechos del caso no incluyen homicidios ordenados por él.

Frente a estos antecedentes, los representantes legales insistieron en que su cliente desempeñó un papel inferior al de su hermano Nemesio y al de los principales dirigentes de la organización criminal. También señalaron que sus problemas de alcoholismo y adicción a la cocaína limitaron las responsabilidades que podía asumir dentro de esa estructura.

La trayectoria judicial de Oseguera incluye una condena anterior en Estados Unidos. En noviembre de 1996, las autoridades lo detuvieron por su participación en el delito de conspiración para distribuir heroína y recibió una sentencia de 63 meses de prisión. Tras cumplirla, en 2001, perdió su residencia permanente y las autoridades estadounidenses lo deportaron a México.

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MSL

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