La Secretaría de Marina hundió este miércoles el exbuque ARM “Baranda”, una patrulla oceánica que acumuló 45 años de servicio en operaciones de vigilancia, combate a actividades ilícitas y rescate marítimo. Con esta maniobra, realizada frente a las costas de Manzanillo, Colima, suman al menos 11 embarcaciones que durante 2026 han llegado al fondo del mar para formar arrecifes artificiales en distintas regiones del país.
El antiguo navío, de 67 metros de eslora, terminó su trayectoria cerca de Punta Juluapan, en la bahía de Santiago, a unos 300 metros de la costa y 25 metros de profundidad. La Armada de México ejecutó el hundimiento controlado como parte de un proyecto que busca proporcionar refugio a especies marinas, favorecer la formación de corales y ampliar las actividades de buceo turístico.
Durante la ceremonia, el secretario de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, destacó la importancia de preservar los océanos como parte de las responsabilidades de la institución. La gobernadora Indira Vizcaíno Silva también participó en el acto y señaló las posibilidades ambientales y turísticas que ofrece esta iniciativa para Manzanillo.

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Antes de llegar al lecho marino, personal especializado retiró combustibles, lubricantes, baterías y otros materiales que podrían representar riesgos de contaminación. Las autoridades también realizaron inspecciones técnicas para verificar las condiciones de la estructura y preparar su disposición definitiva.
Con el “Baranda”, Colima cuenta con dos embarcaciones dentro de su Sistema Arrecifal Artificial. La primera fue el exbuque ARM “Cora” (ARE-04), que la institución naval hundió el 16 de octubre en las inmediaciones de la misma península, después de más de cuatro décadas de operaciones de remolque y salvamento oceánico.
Ambas estructuras forman parte de un programa que pretende crear espacios para la alimentación, reproducción y protección de distintas especies. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Secretaría de Turismo y el gobierno estatal participan en esta estrategia, que también contempla investigación científica y actividades recreativas.
La incorporación del “Baranda” amplía una serie de hundimientos que comenzó este año en Sonora. El primero de febrero, La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó en San Carlos, municipio de Guaymas, la ceremonia para sumergir el exbuque patrulla costera “Cabo Corrientes”, como parte del crecimiento del Sistema Arrecifal Artificial Sonorense.
En esa misma entidad, la Armada continuó las operaciones el 10 de julio con el casco del “Mariscal” (PC-211), mientras que el 21 de agosto añadió el “Ángel Ortiz Monasterio” (PO-126). Las autoridades estatales informaron que este último hundimiento permitió alcanzar 14 de las 16 estructuras previstas para el complejo submarino.
Otro episodio ocurrió el 27 de octubre, cuando la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, y el gobernador Alfonso Durazo Montaño encabezaron la incorporación del exbuque “Azueta” (PO-122), de 67 metros de longitud. El proyecto sonorense busca aprovechar estas estructuras para desarrollar hábitats marinos y ampliar las opciones de turismo de naturaleza.
Tamaulipas también concentró cuatro hundimientos durante 2026. El 13 de mayo, la Marina sumergió el antiguo buque de investigación oceanográfica “Onjuku”, que Japón donó a México en 1977. La embarcación acumuló más de cuatro décadas de operaciones científicas antes de concluir su vida útil.
Durante aquella ceremonia, que Sheinbaum presenció mediante un enlace a distancia, Morales Ángeles afirmó que el hundimiento de las unidades navales representa una visión de país que “transforma el acero en vida”. El barco terminó en el fondo del Golfo de México, frente al litoral tamaulipeco, después de una detonación controlada que abrió seis vías de agua.
Posteriormente, el 5 de junio, las autoridades sumergieron el casco del exbuque “Zamora”, a aproximadamente 80 kilómetros al sureste de Matamoros. El primero de julio incorporaron el “Ortega” y durante agosto añadieron el “Seri”, con lo que el sistema estatal alcanzó cinco estructuras, si se considera el “Huracán”, cuyo hundimiento ocurrió en junio de 2025.
Ese proyecto contempla nueve artefactos navales para favorecer la presencia de especies como huachinango, pargo, cobia y cherna. Las autoridades estatales también buscan fortalecer las actividades pesqueras y ampliar los espacios para estudios científicos en el Golfo de México.
Fuera de los tres sistemas anteriores, Nayarit registró otra operación el 24 de julio. El Sector Naval de Boca de Chila participó en el hundimiento del exbuque “Kenyi”, en las inmediaciones de Isla Coral, municipio de Compostela, para crear un hábitat submarino y promover el turismo de buceo.
Mientras avanzan estas operaciones, Michoacán prepara la incorporación de dos antiguas dragas de la Marina, denominadas “Magdalena” y “El Farallón”, que dejaron de operar en 2021 y 2023, respectivamente. El gobierno estatal informó el 25 de octubre que ambas permitirán desarrollar un sistema arrecifal frente a Lázaro Cárdenas, aunque todavía trabaja en los trámites ambientales y autorizaciones para efectuar las maniobras.
El hundimiento del “Baranda” forma parte de la estrategia que impulsa la Comisión Intersecretarial para el Manejo Sustentable de Mares y Costas (CIMARES). La Marina plantea aprovechar embarcaciones que concluyeron su servicio para crear infraestructura submarina, fomentar la conservación de los ecosistemas y abrir espacios destinados a la investigación y el turismo.
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