Domingo 18.04.2021 - 03:36

Menores relatan su experiencia en confinamiento por Covid

Resienten menores impacto psicológico por pandemia

Historias revelan cómo el confinamiento ha causado tristeza, ansiedad…; expertos advierten daño en procesos cognitivos y en comportamiento

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Alumnos en Jalisco volvieron a clases presenciales el pasado lunes, en grupos de no más de 9 estudiantes.Foto: Especial
Por:
  • Jorge Butrón

“Lo único que veo en la tele son noticias del Covid-19 y eso me da tristeza”, es el sentimiento de Daira “M”, de 12 años, quien entró en una fuerte depresión por el encierro que generó la pandemia del coronavirus en México.

Con la autorización de su padre, en entrevista con La Razón, la pequeña comentó que se siente mal por la situación extraordinaria que ha impuesto la pandemia no sólo en México, sino en todo el mundo, que resiente emocionalmente los estragos del confinamiento.

Su padre dijo que “empezó bien la pandemia y todo era alegría porque estaba en casa, pero al paso de los meses comenzó a aburrirse. Me dijo que estaba desesperada y empezó a comer mucho; al paso de los meses dejó de darle importancia a todo y ahora sólo está acostada en su cuarto, con las luces apagadas y viendo el celular”.

(Mi hija) piensa que ya no va a tener escuela nunca, dice que la pandemia ya no va a terminar. Ya no quiere conectarse a sus reuniones, dejó de hacer caso en sus quehaceres y hasta para bañarse. Es la más afectada

Teresa “P”, Madre de niña

La psicóloga clínica Laura Gómez explicó que el desarrollo mental de los menores se ha visto gravemente afectado por la pandemia, ya que interrumpió su evolución cognitiva, además que los hizo sedentarios y con falta de interés por buscar más conocimientos en la escuela.

“Su desarrollo intelectual y cognitivo se ha visto afectado porque se interrumpió su desarrollo, lo que les puede dañar en su proceso psicológico, además de que no hay contacto con el exterior, sino sólo con su familia. Se han enfrentado a la pérdida de instinto de propiedad, ya no luchan por sus sueños o intereses”, apuntó.

De acuerdo con la Encuesta ENCOVID-19. Infancia y las implicaciones de la pandemia en niñas, niños y adolescentes, de UNICEF, 33.8 por ciento de las personas en hogares con población de 0 a 17 años presentó síntomas severos de ansiedad en julio, cifra inferior a la observada en mayo, de 35.8 por ciento.

A veces extraño a mis amigos de la escuela e ir a estudiar allá. Me aburre mucho tomar clases en casa, siento que aprendo menos en línea; además, quiero jugar con mis compañeros

Alejandro “N”, Estudiante de 11 años

Estos hogares, agregó, presentaron mayores niveles de depresión en junio, cuando 24.6 por ciento de los mayores de 18 años reportaron síntomas, mayoritariamente en los hogares de menores ingresos, que alcanzó 30.3 por ciento.

Teresa “P” comentó a este diario que su hija de 10 años se ha vuelto un poco grosera, ya que no le hace caso y ha dejado de hacer las tareas que le piden, pues está todo el día en el celular y ya le quitó el Xbox, pues ni a comer se levantaba.

“Piensa que ya no va a tener escuela nunca, dice que la pandemia ya no se va a terminar. Ya no quiere conectarse a sus reuniones, dejó de hacer caso en sus quehaceres y hasta para bañarse. Tengo que trabajar y a veces se queda mi esposo o yo, pero creo que ella es la más afectada”, dijo.

Empezó bien; todo era alegría porque estaba en casa; al paso de los meses comenzó a aburrirse. Me dijo que estaba desesperada y empezó a comer mucho; dejó de darle importancia a todo y ahora sólo ve el celular

Testimonio, Padre de menor

Alva Ramírez, psicóloga y psicoterapeuta de la Universidad Humánitas, refirió que la depresión y la falta de acompañamiento de los padres ocasionará problemas en las interacciones sociales de los niños, pues a lo largo de la pandemia se han quedado solos en todos los aspectos.

“Sus padres se van a trabajar, eso es lo que deriva y produce que no les presten atención. Los niños están desarrollando malas conductas y la interacción se está individualizando, hay que esperar, pero el panorama es negro”, advirtió.

Alejandro “N”, de 11 años, con la autorización de su mamá, comentó a La Razón que en ocasiones lo invade la tristeza porque extraña a sus amigos de la escuela.

Su desarrollo intelectual y cognitivo se ha visto afectado porque se interrumpió su desarrollo. Se han enfrentado a la pérdida de instinto de propiedad, ya no luchan por sus sueños o intereses

Laura Gómez, Psicóloga clínica

“A veces extraño a mis amigos de la escuela e ir a estudiar allá. Me aburre mucho tomar clases en casa, siento que aprendo menos en línea; además, quiero jugar con mis compañeros”, expresó luego de reconocer que desde que está en su domicilio, come en exceso y ocupa hasta seis horas para jugar en el celular.

Azul “N”, autorizada por sus padres, manifestó el mismo sentimiento de querer regresar a su aula: “sí, extraño mucho la escuela, a mis amigos; hay más convivencia con ellos, también a mi maestra”.

La niña, quien cursa la primaria, admitió que no le gusta tanto estudiar desde casa, prefiere ir a su salón, aunque por ahora no recibe clases en línea porque su maestra se enfermó de Covid desde hace más de ocho días.

El Instituto Nacional de Psiquiatría catalogó al confinamiento como una situación de estrés alto. Un niño constantemente estresado no estará enfocado en aprender. Incluso, pueden inhibirse capacidades y habilidades en su desarrollo.

Gina Chapa, investigadora del Hospital Infantil de México, destacó que por el confinamiento, “les dificulta aprender a socializar, compartir, y su desarrollo de habilidades de lenguaje, motrices y recreativas”.

  • El dato: Save The Children México estimó que antes de la pandemia, 4 millones de menores ya enfrentaban situaciones de ansiedad y tristeza asociados a la depresión por duelo.