Operativo migratorio bajo presión

Homan replantea despliegue federal en Minneapolis tras muertes

Casa Blanca ordena ajustes a estrategia tras semanas de tensión; autoridades locales denuncian abusos y exigen fin de movilización militar; ICE viola órdenes judiciales

Agentes dispersan a manifestantes con gas lacrimógeno, el 25 de enero.
Agentes dispersan a manifestantes con gas lacrimógeno, el 25 de enero. Foto: AP

El zar fronterizo de Estados Unidos, Tom Homan, enviado por el presidente Donald Trump para encabezar la ofensiva migratoria en Minneapolis, reconoció por primera vez fallas en la operación federal y abrió la puerta a un replanteamiento del despliegue, condicionado a la cooperación de autoridades estatales y locales. Sus declaraciones marcaron un giro discursivo tras semanas de tensión, protestas y dos homicidios de ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales.

Homan afirmó que las acciones migratorias se concentrarán en objetivos específicos y dejarán atrás las redadas callejeras amplias que detonaron indignación social. El funcionario sostuvo que la administración busca reducir confrontaciones y mejorar la coordinación institucional, luego de reuniones que calificó como productivas con el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y con el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, ambos críticos abiertos de la operación.

  • El Dato: El Gobierno de Ecuador dijo anteriormente que un agente de ICE intentó ingresar a su consulado, lo que le llevó a enviar una protesta formal a EU.

“Podemos hacerlo mejor”, dijo Homan en conferencia de prensa, al admitir que el operativo no ha sido impecable y que se avecinan ajustes visibles en la ciudad. El funcionario subrayó que los agentes priorizarán a personas que representen amenazas a la seguridad pública o nacional, aunque reiteró que el objetivo general de deportar a inmigrantes en situación irregular se mantiene intacto.

Homan no fijó un plazo para su permanencia en Minnesota y condicionó cualquier reducción adicional del despliegue a la cooperación local y a la disminución de protestas. “No quiero escuchar que todo lo que se ha hecho aquí ha sido perfecto. Nada es nunca perfecto”, reconoció.

A su vez, una directiva interna del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) instruyó a los oficiales a evitar interacciones innecesarias con manifestantes y a abstenerse de detenciones aleatorias. El documento ordena concentrar las acciones en personas con antecedentes penales, un cambio respecto a tácticas previas que incluían exigencias de documentación en la vía pública.

  • El Tip: El operativo migratorio en Minneapolis ha dejado más de tres mil 400 personas detenidas, con la participación de tres mil agentes federales.

Homan sostuvo que ampliar el acceso del ICE a las cárceles estatales permitiría recoger a inmigrantes al momento de su liberación, reduciendo así operativos en calles y vecindarios. “No estamos renunciando a nuestra misión en absoluto, simplemente la estamos haciendo de manera más inteligente”, afirmó, al defender el enfoque de operaciones dirigidas.

Tras los pronunciamientos de Homan, el alcalde Jacob Frey intensificó sus críticas y llamó a detener de forma definitiva la llamada Operación Metro Surge. En foros públicos y ante colegas alcaldes reunidos en Washington, Frey sostuvo que la presencia federal ha generado un clima de miedo y caos que erosiona la seguridad cotidiana de la ciudad.

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“Minneapolis es una ciudad segura. Es menos segura cuando reina el caos”, afirmó, al señalar que las familias han modificado rutinas básicas por temor a separaciones forzadas. Frey aseguró que el crimen ha disminuido en casi todas las categorías y responsabilizó a los operativos federales de alterar esa tendencia.

El alcalde advirtió que la confrontación rebasa líneas partidistas y se inscribe en una defensa institucional más amplia. En su discurso ante la Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos, afirmó que las ciudades se encuentran en la primera línea de una disputa por la vigencia democrática y denunció investigaciones federales contra funcionarios locales críticos de la estrategia migratoria de Donald Trump.

Frey insistió en que no se trata de un debate entre demócratas y republicanos, sino de un principio de gobernabilidad y representación. En ese contexto, reiteró que la policía municipal cumplirá con sus funciones, pero no asumirá tareas federales de control migratorio.

Tensiones judiciales. Un juez federal de Minneapolis concluyó que el ICE violó decenas de órdenes judiciales durante el aumento de operativos de enero. El magistrado Patrick Schiltz documentó al menos 96 órdenes ignoradas en 74 casos, una situación que, según escribió, debería preocupar a cualquier defensor del estado de derecho.

Aunque el tribunal canceló una audiencia por desacato tras el cumplimiento tardío de una orden de liberación, el fallo añadió presión institucional sobre la agencia federal. A ello se sumó la postura del fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, quien confirmó que no alcanzó acuerdos con Homan y expresó la molestia ciudadana por lo que calificó como tácticas inconstitucionales.

Ellison reconoció coincidencias en la necesidad de retirar criminales violentos de las calles, pero subrayó que la principal preocupación de los residentes es la presencia masiva y agresiva de agentes federales. También rechazó entregar información o retener personas más allá de los límites legales establecidos para las cárceles del condado.

En tanto, en las calles de Minneapolis, la operación continúa marcada por protestas persistentes. Redes ciudadanas de voluntarios siguen a los agentes, documentan arrestos y alertan a comunidades inmigrantes sobre su presencia. Aunque la salida del comandante Gregory Bovino fue vista como un alivio simbólico, activistas locales advierten que el riesgo estructural permanece.

El clima político también se agravó con un incidente ocurrido durante un foro público en Minneapolis en días pasados, donde un hombre fue acusado de agredir a la congresista demócrata Ilhan Omar al rociarla con vinagre usando una jeringa. El Departamento de Justicia presentó ayer cargos federales por intimidación contra un funcionario estadounidense, en un caso que subrayó la polarización en la ciudad.

Omar, frecuente blanco retórico del magnate, atribuyó el ataque al ambiente de confrontación nacional, mientras que el republicano minimizó el hecho y sugirió sin pruebas que la legisladora lo había organizado. El acusado, Anthony Kazmierczak, ha expresado apoyo a Donald Trump en redes sociales y cuenta con antecedentes por conducir ebrio.