Crónica de negociaciones y ruptura

Llamada y ultimátum marcan el fin de Maduro

Conversación con Trump deriva en lecturas opuestas entre ambos mandatarios; Departamento del Tesoro bloquea fondos para costear representación legal de exgobernante

Personas protestan por la liberación 
de presos políticos, 
el 18 de febrero.
Personas protestan por la liberación de presos políticos, el 18 de febrero. Foto: AP

El mandatario venezolano Nicolás Maduro quedó convencido de que Estados Unidos no atacaría Venezuela tras una conversación telefónica con el presidente Donald Trump, semanas antes del operativo militar que lo capturó y depuso el 3 de enero. La información fue revelada por The New York Times, que reconstruyó los últimos días del dirigente en el poder con base en fuentes de ambos países.

Según el reportaje, luego de varias semanas de amenazas públicas contra Caracas, ambos mandatarios hablaron el 21 de noviembre durante menos de 10 minutos. El intercambio fue cordial. El magnate elogió la voz de Maduro. El líder chavista, a través de un traductor, respondió con una broma: dijo que el presidente estadounidense estaría más impresionado si lo viera en persona, recién duchado y vestido.

  • El Tip: El diputado opositor venezolano Henrique Capriles consideró como una “burla a las víctimas” que se haya nombrado como defensor del pueblo a Saab.

Durante la llamada, el jefe de la Casa Blanca lo invitó a reunirse en Washington. El gobernante venezolano rechazó la propuesta por temor a una trampa, de acuerdo con las fuentes citadas por el diario, y planteó un encuentro en un lugar neutral, opción que el estadounidense descartó. Ambos colgaron con impresiones radicalmente distintas. Nicolás Maduro interpretó el tono campechano como señal de que no se ordenaría una ofensiva y de que aún era posible negociar una salida digna. Donald Trump, en cambio, concluyó que su ultimátum para que abandonara el poder no era tomado en serio. También le irritaron las apariciones públicas de él bailando, cantando y coreando consignas en inglés.

A mediados de diciembre, el republicano evaluó ofrecer un adelanto electoral, pese a que los comicios estaban previstos para 2026, con un candidato chavista distinto. Sin embargo, la exigencia fue que dejara el cargo de inmediato. El 23 de diciembre, mediante la mediación de Turquía, se le comunicó una última propuesta: no sería perseguido judicialmente ni se confiscaría su patrimonio si aceptaba exiliarse.

  • 10 minutos duró la primera llamada que hizo Trump a Maduro

El rechazo al planteamiento dio paso a los preparativos finales de la operación, inicialmente programada para el último fin de semana de diciembre y aplazada por diversos factores. La entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, fue identificada por la Administración Trump como una figura con la que podrían trabajar, aunque no hay indicios de que estuviera al tanto de la acción del Pentágono. Con el paso del tiempo, Maduro comenzó a desconfiar de ella, a quien consideraba con mayor impulso a la inversión extranjera.

Por otra parte, Barry Pollack, abogado principal del exmandatario, notificó al juez Alvin Hellerstein que el Departamento del Tesoro bloqueó una licencia que permitía a la defensa cobrar fondos del Gobierno venezolano para cubrir los costos legales. La Oficina de Control de Activos Extranjeros autorizó el 9 de enero el pago y lo enmendó tres horas después sin explicación. Pollack sostiene que la medida interfiere con el derecho de su cliente a contar con el abogado de su elección.

Asimismo, Tarek William Saab presentó su renuncia como fiscal general sin exponer motivos y fue designado defensor del pueblo encargado tras la dimisión de Alfredo Ruiz por razones personales y de salud. La Asamblea Nacional también juramentó a Larry Devoe como fiscal general encargado, mientras inicia el proceso de selección de los titulares definitivos.