El presidente de Rusia, Vladimir Putin, condenó ayer la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en la ofensiva lanzada por fuerzas israelíes y estadounidenses, y la calificó de asesinato cometido con una “cínica violación” de la moral humana y el derecho internacional.
Por su parte, El papa León XIV urgió a “detener la espiral de violencia” en Oriente Medio antes de que se convierta en una “vorágine irreparable” y apeló a la responsabilidad moral de las potencias implicadas, tras el Angelus.
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En tanto, desde Cuba, Miguel Díaz-Canel calificó el hecho como un acto atroz y una violación del derecho internacional. Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz, admitió la ambigüedad jurídica del ataque y señaló el deterioro del respeto al derecho internacional.

Violencia y festejos tras la muerte del ayatolá

Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, confirmó que aceptó la solicitud de EU para usar bases militares con fines defensivos “para evitar que Irán dispare misiles en toda la región, mate a civiles inocentes”. En tanto, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, expresó sus condolencias y reiteró el compromiso de Ankara con el retorno a la diplomacia.
Mientras que Francia, Alemania y el Reino Unido dijeron que están dispuestos a defender sus intereses y los de sus aliados en el Golfo si es necesario tomando “acciones defensivas” contra Irán.

