El gobierno encabezado por Delcy Rodríguez concretó un nuevo ajuste en la cúpula castrense al cambiar al máximo jefe operativo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), en paralelo con una serie de relevos en mandos estratégicos de los distintos componentes militares.
El movimiento central se dio en el Comando Estratégico Operacional (CEOFANB), considerado el órgano que coordina todas las operaciones militares del país.
Este cargo —clave en la ejecución de despliegues, control territorial y respuesta ante crisis— quedó en manos del mayor general Rafael David Prieto Martínez, quien asumió en marzo de 2026 en sustitución del anterior mando operativo.
Este relevo representa un cambio directo en la conducción operativa de la Fuerza Armada, ya que el CEOFANB es la instancia encargada de articular al Ejército, la Armada, la Aviación, la Guardia Nacional y la Milicia bajo una misma estrategia militar.
Informaron que este ajuste no ocurrió de forma aislada. El gobierno también avanzó en una reorganización más amplia del alto mando, que incluye cambios en los comandantes de componentes como la Aviación, la Armada y la Milicia, en un intento por renovar estructuras clave dentro de la institución castrense.
Estos movimientos forman parte de una estrategia que Rodríguez comenzó desde enero, cuando ordenó una docena de cambios en mandos regionales y operativos tras asumir el poder, con el objetivo de reestructurar la cadena de mando militar.
El contexto es determinante. La reconfiguración de la Fuerza Armada se produce tras la crisis política que derivó en la caída del gobierno de Nicolás Maduro y la llegada de Rodríguez como figura central del poder, lo que obligó a un reacomodo acelerado dentro de las instituciones de seguridad y defensa.
En este escenario, el control del aparato militar resulta estratégico. El relevo en el mando operativo —junto con los cambios en los componentes— apunta a reforzar la disciplina interna, asegurar la lealtad de los mandos y consolidar el control territorial en un momento de alta tensión política.
Con este ajuste, el gobierno venezolano no solo sustituye a un mando, sino que redefine el eje operativo de la Fuerza Armada, en una señal clara de que la estabilidad del nuevo orden político pasa, en gran medida, por el control directo de las estructuras militares.
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MSL


