El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos a partir de este lunes, como medida para aliviar la saturación en los controles de seguridad. La operación estará a cargo de Tom Homan, quien explicó que los agentes apoyarán en tareas operativas para liberar carga a la Administración de Seguridad del Transporte (TSA).
La decisión surge en medio de largas filas en terminales aéreas, provocadas por la falta de personal de la TSA durante el cierre parcial del Gobierno. Más de 400 agentes han renunciado, mientras otros se han ausentado por dificultades económicas, lo que ha incrementado los tiempos de espera hasta tres horas en algunos casos.
Homan detalló que el ICE no realizará inspecciones especializadas, sino funciones de apoyo como vigilancia de salidas, con el objetivo de agilizar el flujo de pasajeros. Aun así, la medida ha generado críticas desde la oposición. El líder demócrata Hakeem Jeffries advirtió que el plan podría generar caos y presionar políticamente a los legisladores en medio de las negociaciones para financiar el Departamento de Seguridad Nacional.


