El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llamó a los aliados de Europa y Asia a prepararse para asegurar el estrecho de Ormuz una vez que termine la guerra con Irán, durante la cumbre del G7.
“Inmediatamente después de que esto termine y hayamos cumplido nuestros objetivos, uno de los desafíos inmediatos que enfrentaremos será un Irán que podría decidir establecer un sistema de peaje en el estrecho de Ormuz. Esto no sólo es ilegal, sino también inaceptable y peligroso para el mundo; es fundamental que la comunidad internacional cuente con un plan para hacerle frente”, afirmó.
- El Dato: Un grupo de hackers vinculado a Teherán logró acceder al correo electrónico del director del FBI, Kash Patel, y publicó fotografías privadas y documentos que datan de 2010 a 2019.
Señaló que, aunque EU participará en las tareas de seguridad en la zona, espera que otras potencias se involucren más. Señaló que los países europeos y asiáticos “tienen mucho en juego y deberían contribuir en gran medida”, y aseguró que encontró apertura entre los aliados.

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Afirmó que la operación militar en Irán terminará en “cuestión de semanas” y urgió al resto de países “a implicarse más” para que la navegación en el estrecho de Ormuz “sea segura”.
Tras reunirse con líderes del G7 en Francia, el funcionario estadounidense declaró que estaba “cumpliendo con el calendario previsto o incluso adelantado en esa operación, y que esperaba concluirla en el momento oportuno”.
Aunque afirmó que no sería necesario enviar tropas terrestres, reconoció que ya hay presencia militar en la región para dar margen de maniobra al presidente Donald Trump ante cualquier escenario. En los hechos, el Pentágono ya moviliza miles de infantes de marina y prepara el despliegue de fuerzas aerotransportadas de élite.
Sin embargo, señaló que Irán no ha respondido al plan propuesto por Estados Unidos para poner fin a la guerra, y detalló que ha habido un intercambio de mensajes e indicios sobre una disposición a hablar de ciertos temas por parte del sistema iraní. Además, al salir de la cumbre del G7, Marco Rubio aseguró que Washington pondrá primero sus propios intereses militares en medio de la escalada con Irán.
“Si Estados Unidos tiene una necesidad militar… siempre seremos la primera opción”, afirmó, al subrayar que el armamento estadounidense se destinará prioritariamente a su propia seguridad nacional. Pese a ello, insistió en que, por ahora, no ha sido necesario recortar suministros críticos a aliados, aunque dejó abierta la puerta a hacerlo si la situación lo exige.
AGOTAN RESERVAS. Tras más de cuatro semanas de ofensiva contra Irán, el Pentágono ha disparado más de 850 misiles Tomahawk, lo que encendió alarmas internas por el riesgo de escasez, según The Washington Post (TWP).
Aunque el Departamento de Defensa no ha revelado cifras oficiales, la producción anual de estos misiles es limitada —apenas unos cientos por año—, lo que pone presión sobre el inventario disponible en medio del conflicto, señaló.
Fuentes cercanas a TWP indicaron que la mayoría de los Tomahawk fueron utilizados en los primeros días de la llamada Operación Furia Épica, iniciada el pasado 28 de febrero. Este tipo de armamento, con alcance superior a mil 600 kilómetros, permite atacar objetivos sin exponer a pilotos estadounidenses en zonas altamente defendidas.
Sin embargo, el uso intensivo empieza a generar preocupación estratégica. No sólo por la disminución de municiones en Medio Oriente, sino porque otras regiones sensibles del mundo podrían quedar vulnerables ante una eventual falta de este tipo de armas.
En ese contexto, el mismo diario reveló que el Departamento de Defensa ya analiza la posibilidad de desviar armamento originalmente destinado a Ucrania hacia el frente contra Irán.

