Millones de ciudadanos de Hungría salen a las urnas este domingo para votar en unas elecciones parlamentarias marcadas por afluencia récord, las cuales se desarrollan bajo la expectativa de un posible cambio político que podría poner fin a los 16 años de gobierno del primer ministro Viktor Orbán.
En estos comicios, los ciudadanos eligen la renovación de los 199 escaños de la Asamblea Nacional, cuyo resultado definirá qué fuerza política tendrá la mayoría necesaria para formar gobierno y designar al próximo jefe de Ejecutivo.
Desde las primeras horas, los centros de votación registraron una alta afluencia. Según datos de la Comisión Electoral húngara, hacia las 15:00 horas ya había votado 66 por ciento del padrón, mientras que en Budapest la cifra se aproximaba al 70 por ciento, niveles superiores a los registrados en la elección legislativa de 2022.

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El primer ministro Viktor Orbán, acudió a votar en la capital y aseguró ante medios que acudía “a ganar”, aunque también afirmó que respetará la decisión ciudadana.
En paralelo, el dirigente opositor Péter Magyar, líder del partido Tisza, llamó a la población a participar y sostuvo que los comicios representan una elección “entre Oriente y Occidente”.
Las encuestas previas ubicaban a Tisza con una ventaja de entre siete y nueve puntos porcentuales sobre el partido gobernante, con una intención de voto estimada entre 38 y 41 por ciento, lo que convierte esta elección en el mayor desafío para Orbán desde su llegada al poder en 2010.
Al respecto, medios internacionales destacan que el desgaste económico ha sido uno de los factores centrales en la contienda.
Entre los principales reclamos de la oposición figuran el estancamiento económico, el encarecimiento del costo de vida y denuncias sobre presuntos beneficios a grupos empresariales cercanos al gobierno.
Por otro lado, la elección es observada de cerca por la Unión Europea, debido a las tensiones que Orbán ha mantenido con Bruselas durante los últimos años, particularmente por su postura frente a la guerra entre Rusia y Ucrania y por el bloqueo de un paquete de ayuda europea por 90 mil millones de euros destinado a Kiev.
De esta forma, el resultado no solo definirá el futuro político de Hungría, sino que también podría modificar los equilibrios dentro de la UE y el posicionamiento del país frente al conflicto en Europa del Este.
Con información de Reuters, Europa Press y Associated Press.
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