La Feria de Abril de Sevilla se ha visto marcada por la conmoción tras el grave percance de Morante de la Puebla. El torero permanece ingresado bajo estricta vigilancia tras ser operado de urgencia por una cornada que, según sus propias palabras, le ha causado un dolor y un temor desconocidos en sus 25 años de carrera.
El percance ocurrió en la Real Maestranza durante la lidia del cuarto toro. El animal alcanzó al diestro en una zona delicada, provocando una herida de 10 centímetros que afectó el aparato esfinteriano y causó una perforación de 1.5 centímetros en el recto.

El equipo médico, liderado por el doctor Octavio Mulet Zayas, realizó una intervención de más de dos horas. La cirugía fue calificada como “muy laboriosa” debido a la complejidad de la zona y la necesidad de una limpieza profunda para evitar infecciones graves.

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Aunque no hubo riesgo vital inmediato, el cirujano destacó que el dolor en esa área es extremadamente agudo.
Desde el hospital, Morante relató el fuerte impacto psicológico del momento.
Ha sido la cornada de más dolor. Tuve muchísimo miedo porque sentí el peso del toro y pensaba que la hemorragia era masiva
El diestro solo logró calmarse al llegar a la enfermería y confirmar que el sangrado no era tan abundante como imaginaba.
Pronóstico y recuperación
El parte médico actual mantiene un pronóstico grave. Los próximos diez días serán críticos para vigilar posibles infecciones y asegurar la cicatrización de la pared rectal. Actualmente, el torero recibe alimentación parenteral y debe permanecer sondado.
Además de la herida, se le realizan pruebas en la columna lumbar para descartar fracturas por el golpe contra el suelo.
Por ahora, su temporada queda en suspenso, ya que la recuperación será lenta y requerirá de mucha paciencia.

