El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró ayer que el tiroteo registrado durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca respondió a un “odio” profundo hacia los cristianos y estuvo dirigido contra su administración. El magnate afirmó que el atacante pretendía dañar tanto a su equipo como a su persona, con base en un manifiesto difundido minutos antes del incidente.
“Cuando lees su manifiesto, odia a los cristianos. Eso es seguro. Es un odio fuerte, anticristiano”, declaró en entrevista con Fox News, tras ser evacuado por el Servicio Secreto la noche del sábado en el hotel Washington Hilton, sede del evento.
- El Dato: Donald Trump acusó a miembros de la prensa de ser “casi lo mismo” que el Partido Demócrata cuando se le preguntó si el tiroteo ocurrido cambiaría su relación con los medios.
El ataque obligó a suspender la gala y activar protocolos de emergencia para resguardar a Donald Trump, a la primera dama, Melania Trump, y a altos funcionarios. Un agente resultó herido, aunque su chaleco antibalas evitó consecuencias fatales.

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INVESTIGACIÓN Y OBJETIVO. Las primeras indagatorias apuntan a que el presunto agresor, identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, planeó la acción con antelación. Viajó en tren desde Los Ángeles a Washington, con escala en Chicago, y se hospedó en el hotel uno o dos días antes del ataque.
El fiscal general interino, Todd Blanche, confirmó que el sospechoso probablemente buscaba atacar a integrantes de la administración, incluido al magnate, aunque subrayó que la investigación apenas cumple sus primeras horas.
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El manifiesto, de mil 52 palabras, fue enviado a familiares minutos antes del ataque. En el documento, Cole Tomas Allen estableció una lista de objetivos políticos “del más alto al más bajo”, excluyendo al director del FBI. “No tengo intención de permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes”, escribió, en una referencia al republicano.
El texto también incluye una justificación ideológica y religiosa de la violencia. “Poner la otra mejilla cuando alguien más es oprimido no es un comportamiento cristiano; es complicidad en los crímenes del opresor”, sostuvo el atacante al cuestionar principios cristianos.
Además, detalló su intención de minimizar daños colaterales mediante el uso de perdigones y estableció reglas de combate para evitar afectar a empleados del hotel o invitados, aunque admitió que avanzaría “sobre casi todos” si era necesario alcanzar sus objetivos.
- El Tip: Todd Blanche declaró que el sospechoso será acusado este lunes ante un tribunal federal de agresión a un agente federal.
El manifiesto revela también críticas a la seguridad del recinto. “Entro con múltiples armas y ni una sola persona considera la posibilidad de que yo pueda ser una amenaza”, escribió, al describir como insuficientes los controles en el hotel. Incluso afirmó que “cualquier agente iraní podría haber traído una ametralladora pesada y nadie se habría dado cuenta”.
Las autoridades confirmaron que el sospechoso portaba una escopeta, una pistola y varios cuchillos. Fue detenido tras disparar contra un agente del Servicio Secreto y permanece bajo custodia hospitalaria para evaluación psiquiátrica, sin colaborar con los investigadores. Se prevé que enfrente cargos federales por agresión, uso de arma de fuego e intento de homicidio.
La Casa Blanca informó que familiares del agresor alertaron a la policía minutos antes del ataque tras recibir el manifiesto. La hermana del sospechoso indicó que tenía antecedentes de retórica radical y que había mencionado planes para hacer “algo”. También se confirmó que adquirió armas y practicaba regularmente en campos de tiro.
REACCIÓN ANTE ATENTADO. Más tarde, luego de que la periodista Norah O’Donnell del programa 60 Minutes de CBS News leyera extractos en una entrevista, respondió: “No soy un violador. No violé a nadie. Disculpe, no soy un pedófilo”. “Usted leyó esa basura de alguna persona enferma con la que me están relacionando, cosas que no tienen nada que ver conmigo. Fui totalmente exonerado”, y añadió que O’Donnell “debería avergonzarse de sí misma”.
Asimismo, Donald Trump defendió la actuación del Servicio Secreto. “Lo detuvieron en seco. El Servicio Secreto, en mi opinión, estuvo excepcional”, afirmó, al destacar la respuesta inmediata de las fuerzas de seguridad.
El caso ha generado cuestionamientos sobre las fallas en los controles de seguridad, particularmente porque el atacante era huésped del hotel. Investigadores buscan determinar cómo logró ingresar armamento al recinto, mientras agentes federales recorren su vecindario en California en busca de evidencia adicional, incluyendo grabaciones de cámaras.
En este contexto, Donald Trump reactivó la polémica sobre la construcción de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca, proyecto valuado en 400 millones de dólares y actualmente suspendido por una disputa judicial. El magnate sostuvo que el ataque evidencia la necesidad de reforzar la seguridad en instalaciones oficiales.
“Lo que pasó anoche es exactamente la razón por la que nuestros grandes militares, el Servicio Secreto y las fuerzas del orden han estado exigiendo que se construya un salón de baile grande y seguro”, afirmó.
El proyecto contempla una estructura de alta seguridad, incluso con planes para un búnker subterráneo. Sin embargo, enfrenta oposición de grupos conservacionistas, lo que derivó en la suspensión de las obras por orden del juez federal Richard Leon.
En tanto, el Departamento de Justicia ha presionado para retirar la demanda, al considerar que pone en riesgo la seguridad presidencial. Funcionarios argumentan que la instalación responde a objetivos de seguridad nacional, aunque el tribunal ha cuestionado estos planteamientos.
AUMENTA POLARIZACIÓN. El ataque ocurre en un contexto de creciente polarización política en Estados Unidos y de preocupaciones por la seguridad de figuras públicas. El magnate ha sobrevivido a intentos de atentado desde 2024, lo que ha intensificado el debate sobre la protección de líderes y la radicalización.
A nivel internacional, líderes expresaron su condena al ataque y su solidaridad con Estados Unidos. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, lo calificó como un atentado contra sociedades democráticas, al subrayar que la violencia no tiene cabida en sistemas abiertos.
Por su parte, el expresidente Barack Obama, instó a los estadounidenses a “rechazar la idea de que la violencia tiene cabida en nuestra democracia”, en un mensaje en X.
“También es un recordatorio aleccionador del valor y sacrificio que los agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos demuestran cada día. Les estoy agradecido y agradezco que el agente que recibió el disparo vaya a estar bien”, añadió.

