LA FISCAL federal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, aseguró ayer que un agente del Servicio Secreto de Estados Unidos fue herido por un perdigón, fragmento de munición de escopeta, disparado por Cole Tomas Allen durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca.
La funcionaria explicó que un análisis forense confirmó que restos de la munición de una escopeta Mossberg quedaron incrustados en el chaleco del agente. “Sin duda, es su bala”, afirmó en entrevista.
Cole Allen, detenido tras el incidente, está acusado de irrumpir en un punto de control de seguridad y abrir fuego en el vestíbulo del hotel donde se realizaba el evento el 25 de abril. Enfrenta cargos por intento de asesinato, uso de arma de fuego durante un delito violento y transporte ilegal de armas.
Un análisis de videos de vigilancia y audio indicó que se realizaron seis disparos: uno atribuido al sospechoso y cinco por parte de un agente que respondió.
Jeanine Pirro detalló que el acusado ocultó el arma bajo un abrigo largo para evadir controles, pese a la presencia de un perro K-9 entrenado para detectar explosivos.
Aunque un supuesto manifiesto no menciona al mandatario estadounidense, la fiscal sostuvo que existen pruebas que apuntan a que el magnate era el objetivo, con base en búsquedas sobre sus movimientos durante el evento.