El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rechazó las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos y cuestionó hasta cuándo la comunidad internacional tolerará lo que calificó como castigos colectivos. El posicionamiento se produjo luego de que Donald Trump firmara una nueva orden ejecutiva que refuerza las restricciones contra la isla y amplía su alcance a actores extranjeros.
Durante un encuentro con grupos de solidaridad, el mandatario cubano sostuvo que la medida no sólo busca un cambio político interno, sino que también intenta forzar a terceros países a elegir entre mantener vínculos con Cuba o preservar su acceso al sistema financiero estadounidense. A su juicio, se trata de una injerencia directa y unilateral que impone decisiones internas a otras naciones mediante coerción económica.
- El Dato: La crisis energética cubana se explica por la conjunción de un factor estructural, un sistema energético obsoleto, y el bloqueo petrolero iniciado en enero por Washington.
Miguel Díaz-Canel calificó la orden como un intento de desestabilización regional y llamó a los gobiernos del mundo a no respaldar este tipo de acciones. Incluso comparó estas prácticas con situaciones registradas en Palestina y Líbano, al considerar que constituyen abusos en el ámbito internacional.

Washington lanza operación para liberar barcos en Ormuz
La disposición firmada por el magnate contempla el bloqueo de activos a personas y entidades vinculadas con sectores estratégicos en Cuba, como energía, minería, defensa, seguridad y tecnología. Además, advirtió a instituciones financieras de terceros países que perderían acceso a cuentas en EU si mantienen operaciones relacionadas con la isla.
Mientras tanto, las consecuencias del cerco energético se reflejan en una economía semiparalizada. Desde inicios de año, Cuba enfrenta apagones prolongados, recortes en el transporte, reducción de jornadas laborales, cancelación de vuelos y escasez de productos básicos y medicinas. El país apenas cubre el 40 por ciento de sus necesidades de crudo.
- 4 meses van del cerco energético a Cuba por Estados Unidos
La situación eléctrica continúa deteriorándose. Para el horario de mayor demanda, la estatal Unión Eléctrica (UNE) previó ayer una capacidad de generación de mil 760 megavatios frente a una demanda de tres mil 200, lo que deja un déficit de mil 440 megavatios. La afectación estimada alcanzó los mil 470 megavatios, con cortes que impactaron hasta el 46 por ciento del territorio.
El sistema energético arrastra problemas estructurales por su obsolescencia, a lo que se suma la falta de combustible derivada de las restricciones externas. Actualmente, varias unidades termoeléctricas están fuera de servicio por averías o mantenimiento, mientras que los motores de generación, dependientes de diésel y fueloil importado, operan de forma limitada.
Aunque recientemente llegó un cargamento de petróleo ruso que permitió aliviar parcialmente la situación, las autoridades anticipan que este suministro sólo cubrirá necesidades hasta finales de abril. No se prevé la llegada inmediata de nuevos envíos, lo que podría intensificar los apagones en los próximos días.
Especialistas coinciden en que el sistema requiere inversiones de entre ocho mil y 10 mil millones de dólares para su recuperación. Asimismo, organismos internacionales han advertido que las sanciones y sus efectos podrían derivar en una crisis humanitaria, en medio de un escenario que Naciones Unidas ha considerado contrario al derecho internacional.

