El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó ayer una nueva amenaza directa contra Irán al advertir que el tiempo para alcanzar un acuerdo “se está agotando” y aseguró que, si Teherán no acepta las condiciones impuestas por Washington, enfrentará nuevos ataques.
“Para Irán, el reloj avanza, y más les vale ponerse en marcha —rápido—, o no quedará nada de ellos. El tiempo es esencial”, escribió el magnate en su red Truth Social, con lo que elevó de nuevo la tensión regional en medio del frágil alto al fuego que mantienen desde el pasado 8 de abril.
Horas antes, durante una entrevista concedida a Fox News a su regreso de Pekín, Donald Trump acusó a la República Islámica de incumplir sistemáticamente los compromisos alcanzados durante las conversaciones indirectas celebradas en las últimas semanas.

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“Nos iban a dar su polvo nuclear y todo lo que queríamos, pero cada vez que cierran un trato, al día siguiente actúan como si no hubiéramos tenido esa conversación”, afirmó, además responsabilizó a Teherán del estancamiento diplomático.
La amenaza fue reforzada con una publicación el sábado que mostraba una imagen generada con Inteligencia Artificial: Donald Trump aparece frente a un mar embravecido, con embarcaciones iraníes al fondo y la frase “ha sido la calma antes de la tormenta”. La publicación fue interpretada por analistas y medios regionales como una señal de advertencia militar.
El mensaje elevó las especulaciones sobre una eventual reanudación de operaciones ofensivas por parte de Washington y Tel Aviv, luego de más de cuatro meses de guerra que dejaron una crisis energética global por las restricciones en Ormuz.
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ARRECIAN ADVERTENCIAS. La tensión escaló tras conocerse nuevos detalles sobre las condiciones presentadas por Washington a Teherán a través de la mediación del ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, quien viajó a la capital iraní con un nuevo paquete diplomático.
La agencia Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, informó que Estados Unidos presentó cinco exigencias centrales para avanzar hacia un acuerdo de paz.
Entre ellas figura la entrega inmediata de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 por ciento; la reducción del programa nuclear iraní a una sola instalación activa bajo monitoreo; la renuncia definitiva a reclamar indemnizaciones económicas por daños de guerra; la continuidad del congelamiento de activos financieros iraníes en el extranjero y la subordinación de cualquier relajamiento militar al desarrollo favorable de nuevas negociaciones.
La agencia sostuvo además que Washington dejó claro que no liberará siquiera 25 por ciento de los fondos iraníes retenidos ni aceptará discutir compensaciones derivadas de la ofensiva militar lanzada el 28 de febrero.
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Funcionarios iraníes consideran que incluso si aceptaran esas condiciones no existe garantía alguna de que cesen las amenazas estadounidenses e israelíes.
El martes, Donald Trump encabezará una reunión en la Sala de Situaciones con sus principales asesores de seguridad nacional para evaluar opciones militares y revisar posibles escenarios de escalada.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, evitó precisar los siguientes pasos, aunque confirmó que existen planes para intensificar operaciones si fuera necesario.
“Tenemos un plan para intensificar las medidas si fuera necesario. Tenemos un plan para revertir la situación si fuera necesario.
Tenemos un plan para reasignar recursos”, declaró ante legisladores.
A su vez, Donald Trump sostuvo el domingo una conversación telefónica con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien aseguró que su país está preparado para cualquier escenario. “Por supuesto, existen muchas posibilidades; estamos preparados para cualquier escenario”, afirmó al abrir una reunión especial del gabinete.
Fuentes israelíes citadas por medios locales señalaron que ambos gobiernos mantienen coordinación militar activa.
PROMETE REPRESALIAS. La reacción iraní fue inmediata y elevó aún más el tono. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, confirmó que el diálogo permanece congelado, aunque reconoció que ambas partes intercambian mensajes mediante canales diplomáticos.
La última propuesta iraní exige el levantamiento total de sanciones, la liberación completa de activos retenidos, compensaciones económicas por daños sufridos y el reconocimiento de su soberanía sobre el estratégico estrecho de Ormuz.
El magnate rechazó esas condiciones y calificó el documento como “un pedazo de basura”. Días después, el portavoz militar iraní, el general Abolfazl Shekarchi, advirtió que cualquier nueva agresión provocará una respuesta “más contundente y severa”.
“La repetición de cualquier insensatez no tendrá otra consecuencia que recibir golpes aún más severos”, afirmó. Añadió que Washington enfrentaría “escenarios ofensivos, sorpresivos y devastadores” si ejecuta nuevas operaciones.
El portavoz diplomático iraní, Ismail Baqaei, acusó a Washington y Tel Aviv de fabricar deliberadamente inseguridad energética internacional para justificar otra ofensiva militar. “Crean desolación y lo llaman paz”, denunció.
Además, autoridades de Emiratos Árabes Unidos confirmaron ayer haber sofocado un incendio provocado por un dron en las inmediaciones de la central nuclear de Barakah, la primera planta de energía nuclear del país.


