Ucrania reanudó ayer los ataques con drones contra refinerías de petróleo rusas pese a la presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para frenar los bombardeos contra la infraestructura energética de Moscú.
Medios estatales rusos informaron que drones ucranianos incendiaron la refinería de Kstovo, en la región de Nizhny Novgorod, después de otro ataque contra una instalación de Rosneft en Samara.
Funcionarios ucranianos negaron haber aceptado la exigencia de Jared Kushner, yerno de Trump, de suspender durante 30 días los ataques a refinerías. El Kremlin acusó a Kiev de ignorar los deseos de Washington.

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El presidente Volodimir Zelenski justificó las operaciones como respuesta a los bombardeos rusos contra instalaciones energéticas. Cuatro regiones ucranianas sufrieron ataques durante la noche, con cortes de electricidad en cientos de miles de hogares. En Kiev, el servicio fue interrumpido entre ocho y 10 horas.
El ucraniano aseguró que Rusia perdió 54 mil 400 militares entre muertos y heridos durante octubre y que su país recuperó 96.2 kilómetros cuadrados de territorio. Los ataques se reanudaron tras concluir ayer una tregua de seis días en Oleshky, ciudad ocupada por Rusia, el acuerdo promovido por Melania Trump.

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