El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró ayer que volvería a ordenar un ataque contra Irán si tuviera que tomar nuevamente la decisión, pese a reconocer que la guerra contribuyó a la derrota republicana en las elecciones de medio mandato del martes, debido al aumento en los precios de los combustibles.
Durante un recorrido por las obras de remodelación de la Casa Blanca, el magnate admitió que el conflicto provocó un incremento en el precio de la gasolina, aunque lo calificó como ligero. Al ser cuestionado sobre las críticas de su vicepresidente, JD Vance, reconoció que sus señalamientos eran, en gran medida, ciertos, pero defendió la ofensiva militar contra la República Islámica.
El segundo al mando atribuyó directamente a la guerra el revés electoral republicano y cuestionó si perder el control del Senado durante los próximos seis años era un precio que valía la pena pagar por el conflicto. En un mensaje en X, pidió reconocer la derrota y aprovechar el descontento de los ciudadanos para recuperar el respaldo político.

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El vicepresidente también llamó a los republicanos que se oponen a la guerra a canalizar su inconformidad mediante el voto y respaldar a candidatos que compartan su visión sobre la política exterior.
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Por su parte, el mandatario estadounidense también descartó destituir a su secretario de Guerra, Pete Hegseth, pese a las versiones difundidas por CBS News sobre conversaciones con sus asesores para evaluar su continuidad. El presidente afirmó que realiza un buen trabajo y rechazó que contemple separarlo del cargo.
Incluso consideró que Pete Hegseth podría tener popularidad si ocupara el escaño en el Senado que dejará vacante la republicana Marsha Blackburn, quien ganó las elecciones para gobernadora de Tennessee, aunque aseguró que no tenía información sobre esa posibilidad.
En tanto, el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, afirmó que buscará poner fin a la guerra contra Irán y señaló que algunos republicanos ya se sumaron a esa postura. También recordó que el Congreso cuenta con el poder presupuestario para limitar a un presidente que emprenda una guerra sin el consentimiento de los ciudadanos. Desde Teherán, el líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, sostuvo que el triunfo demócrata en los comicios estadounidenses no cambiará la hostilidad de Washington hacia su país y calificó de equivocada cualquier esperanza de que los cambios de partido modifiquen esa política.
En tanto, el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, afirmó que su país propinó a Donald Trump una derrota estratégica en el campo de batalla y en el estrecho de Ormuz, además de un revés político en Washington. También advirtió que quien se enfrente a Irán pagará las consecuencias.


