El Mercosur y la Unión Europea firmaron este sábado en la capital paraguaya un acuerdo comercial largamente negociado que dará lugar a la mayor zona de libre comercio del mundo, con un mercado conjunto de alrededor de 700 millones de personas y una participación cercana a una cuarta parte del producto interno bruto (PIB) global, de acuerdo con agencias internacionales.
La firma ocurrió tras más de 25 años de conversaciones intermitentes y se concretó en una ceremonia celebrada en el Gran Teatro del Banco Central de Asunción, ciudad donde nació el Mercosur en 1991.
El tratado busca la reducción gradual de los aranceles y la ampliación del intercambio comercial entre ambos bloques, en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales y medidas proteccionistas.
Al evento asistieron los presidentes de Argentina, Javier Milei; de Paraguay, Santiago Peña; y de Uruguay, Yamandú Orsi, así como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
También estuvieron presentes los mandatarios de Bolivia —en proceso de adhesión— y de Panamá, como Estado asociado. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no acudió, aunque su canciller, Mauro Vieira, ejerció su representación.
Líderes de países participantes celebran beneficios de acuerdo
Durante la ceremonia, Von der Leyen señaló que el acuerdo representa una apuesta por el comercio abierto y por asociaciones económicas de largo plazo.
Asimismo, destacó que el pacto permite la eliminación de barreras comerciales, abre el acceso a la contratación pública y ofrece un marco regulatorio más claro para el comercio y la inversión.
De esta forma, el tratado prevé la eliminación progresiva de aranceles sobre la mayoría de los bienes en un plazo de hasta 15 años, lo que impactará sectores como la industria automotriz, los productos agrícolas, los lácteos, la carne y el vino. En 2024, el comercio bilateral alcanzó un valor aproximado de 111 mil millones de euros.
Al respecto, el presidente argentino calificó el acuerdo como el mayor logro del bloque sudamericano desde su creación, al considerar que permite una inserción internacional más previsible. En tanto, el mandatario paraguayo reconoció que el proceso pudo concretarse antes, aunque subrayó el consenso alcanzado para cerrar las negociaciones.
Por otro lado, el acuerdo requiere la ratificación del Parlamento Europeo y de los congresos de los países del Mercosur para su entrada en vigor. Aunque no se anticipan mayores obstáculos en Sudamérica, el proceso legislativo en Europa permanece abierto, en medio de críticas de sectores agrícolas y ambientales que expresan preocupaciones sobre el impacto del tratado.
Con información de Associated Press y Reuters.
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