Existen soluciones online

Comprimir video sin perder calidad: lo que necesitas saber al subir tu contenido

El video se ha convertido en un recurso fundamental; conoce cómo comprimir el material correctamente

Comprimir video sin perder calidad: lo que necesitas saber al subir tu contenido. Foto: Especial.

El video se ha convertido en un recurso fundamental no sólo para transmitir ideas, dar a conocer un producto o reforzar una marca propia, sino que cada video esconde a su vez un problema técnico muy común: el tamaño. Y es que un video muy pesado puede enlentecer la carga de una página web, puede dificultar su envío por correo electrónico o puede provocar que un usuario tenga problemas para subir el archivo a uno u otro sitio.

Por eso, aprender a comprimir video correctamente es una buena práctica para todo el que trabaja con contenido digital. No es sólo cuestión de reducir megas, es hacerlo de una manera estratégica, manteniendo un nivel de calidad visual adecuado. En este sentido, existen soluciones online como Clideo que permiten modificar archivos desde el navegador, sin instalaciones complejas ni previo conocimiento de configuraciones avanzadas.

Reducir el tamaño de un video no es una cuestión técnica menor: el tamaño de un video influye directamente en la experiencia del usuario, el rendimiento del contenido.

Qué determina el tamaño real de un vídeo

El peso de un vídeo no depende únicamente de su duración, existen muchos factores técnicos que son responsables directos del tamaño final del archivo de video.

  • Resolución: un vídeo en 4K puede ocupar hasta cuatro veces más que uno en 1080p.
  • Bitrate: el valor que establece la cantidad de información procesada por segundo; un ajustado bitrate provoca con el espacio en disco que va a ocuparse el resultado final, sin que afecte de forma notable a la calidad.
  • Formato de exportación: algunos formatos permiten una mejor compresión que otros.
  • Cuadros por segundo (FPS): al aumentar la tasa de los fps, se incrementa la fluidez del vídeo, pero también el peso final del archivo.

Frecuentemente se graba en la máxima calidad que se permite “por defecto”, sin tener en cuenta el destino final de ese contenido. Si el vídeo se va a ver principalmente en dispositivos móviles, no hace falta que se mantenga configuraciones de calidad excesivas. Entender mejor estos puntos hace que tomemos decisiones más claras y evitemos compresiones abusivas que degradan la imagen.

Cómo comprimir video sin comprometer la experiencia del usuario

Comprimir un archivo es cuestión de compensar. Antes de reducir su tamaño, primero debemos decidir cuál va a ser su destino y qué nivel de calidad es realmente necesario. No todos los proyectos requieren resolución máxima ni ajustes avanzados.

Algunas buenas prácticas son las siguientes:

  • Adaptar la resolución a la plataforma de destino.
  • Reducir el bitrate de forma progresiva y no extrema.
  • Mantener siempre el archivo original como copia de seguridad.
  • Exportar en formatos que mantengan una buena calidad real al peso del archivo.

Cuando se recurre a una opción de comprimir video, el proceso resulta más sencillo, pues permite cargar un archivo y conseguir una versión optimizada en pocos pasos. Para quienes administran su contenido desde el teléfono móvil, también está disponible la aplicación en App Store: https://apps.apple.com/it/app/clideo-video-editor/id1552262611

Reducir el tamaño de un video nunca implica prescindir de su impacto visual. Reducir el tamaño de un video implica adecuarlo al espacio digital donde va a ser consumido. En un contexto donde la atención del usuario es extremadamente limitada y el tiempo de carga afecta de manera radical en la retención del usuario, un archivo más ligero puede significar el umbral justo de pasar de captar la atención del usuario a que esta se pierda antes de que la reproducción comience.

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JVR

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