El Gobierno federal descartó que existan condiciones que justifiquen un incremento al precio de la tortilla, como a divulgarse desde agrupaciones del sector. En un comunicado conjunto, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) así como la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) subrayaron que no hay aumentos en insumos como la harina y el maíz.
Derivado de esto, exigió al sector no crecer injustificadamente los precios a los que se comercializa ese alimento que resulta indispensable para la gran mayoría de las familias mexicanas.
- El Tip: El consumo humano de maíz en México es de aproximadamente 7.5 millones de toneladas. La industria harinera atiende sólo 17% de la demanda total.
“En este contexto, el Gobierno de México hace un llamado enérgico a evitar incrementos injustificados en el precio de la tortilla en perjuicio de la población, al considerar que se trata de uno de los alimentos fundamentales en la dieta nacional”, pidió.

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Pues aseguró que la gran mayoría de las empresas de masa, tortilla y harina están integradas en el Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla, con el que se convino mantener un precio estable e incluso trabajar en su reducción de manera paulatina.
No obstante, el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) explicó, ante el anuncio del Consejo Nacional de la Tortilla (CNT) sobre un posible incremento de hasta cuatro pesos por kilogramo en el precio de la tortilla, que los aumentos que se dan no se explican por el comportamiento reciente del precio del maíz, principal insumo en su producción, sino por múltiples factores estructurales.
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El GCMA refirió que el precio promedio nacional del maíz blanco a granel se ubica en 5 mil 284 pesos por tonelada, frente a los 6 mil 618 pesos en 2025, lo que representó una baja de 20 por ciento. Por su parte, en la Ciudad de México, el maíz blanco se comercializa en 6 mil pesos por tonelada, contra los 7 mil 400 que se tenían en 2025.
“Estos datos confirman que el costo del grano no justifica un incremento en el precio final de la tortilla”, destacó el organismo, al añadir que el precio de la tortilla lo determina el mercado local.
En este sentido, refirió que el precio de la tortilla es fijado por los tortilleros y no la industria de la harina ni la del nixtamal.
“El precio de la tortilla no debe vincularse automáticamente al precio del maíz, ya que su formación depende de múltiples factores estructurales. Es fundamental fortalecer la competencia en el mercado local, ya que donde existe mayor competencia, los precios al consumidor son más accesibles”, explicó.
Asimismo, sostuvo que aún es necesario impulsar una mayor formalización en el sector, con la finalidad de mejorar la transparencia y eficiencia en la formación de los precios.
El Gobierno federal explicó que la Cámara Nacional del Maíz Industrializado (CANAMI) y la Unión Nacional de Industriales de la Masa y la Tortilla (UNIMT) ratificaron su compromiso de mantener una producción y distribución eficiente que abone a la estabilidad en el precio, por lo que dijeron no existe justificación técnica y económica para un alza.
Para vigilar el cumplimiento de un precio estable, la Profeco ya realiza un monitoreo a 603 tortillerías, a las cuales también se revisa las básculas para verificar que se encuentren en las condiciones adecuadas para el pesaje de los productos.

