Uno de los problemas más sensibles en muchas comunidades de nuestros tiempos es el desplazamiento interno de personas y, por esa razón, en Oaxaca nos hemos enfocado en resolverlo, y hace unos días comenzamos el primer proceso de retorno seguro, planeado, ordenado y participativo de las personas desplazadas en la comunidad de Guadalupe Victoria.
Sin duda, este proceso representa un hito en la historia del país, pues visibiliza un problema que afecta a miles de familias que ven cancelados sus sueños al ser obligadas a abandonar su lugar de origen. Además de convertirse en un referente nacional para resolver este problema, es un paso adelante en la construcción del nuevo pacto social para la convivencia pacífica y segura en nuestro estado.
Recordemos que fue con el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, en 2019, cuando se habla abiertamente del desplazamiento interno de personas, como consecuencia de conflictos al interior de las comunidades. Después de las acciones emprendidas por el Gobierno federal, en el gobierno de la Primavera Oaxaqueña presentamos y aprobamos la Ley Estatal Sobre el Desplazamiento Forzado Interno, con el objetivo de hacer visible y atender de fondo este problema.

Acuerdo para levantar bloqueos
De cualquier forma, desde el inicio de nuestro gobierno, comenzamos un proceso de diálogo con las comunidades y familias en esta situación, en particular con las de San Pedro Ocotepec, San Juan Juquila Mixes y Guadalupe Victoria, buscando la manera de regresarlos a sus lugares de origen a partir de la implementación de un protocolo asistido, en el que participaron las familias para garantizar un retorno seguro y digno.
Con esta hoja de ruta, sustentada en el diálogo, estamos logrando un proceso planeado, ordenado y participativo, guiándonos en todo momento por los principios rectores de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y con el acompañamiento de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
No se trata de un trabajo de coyuntura, sino de un proceso que tiene como finalidad la construcción de una paz duradera, a partir de un enfoque diferencial, étnico, con perspectiva de género, etario y reconociendo la diversidad en las comunidades.
Así es como iniciamos el retorno gradual de las 102 familias de Guadalupe Victoria, garantizando los derechos fundamentales de nuestras hermanas y hermanos de esta comunidad: el libre tránsito, acceso a una vivienda digna, servicios de salud y educación, llevando hasta ellos programas sociales que estaremos instrumentando de forma permanente.
Tenemos claro que es un proceso complejo, y que esta etapa es parte de un camino largo que habremos de recorrer juntos, con mucha sensibilidad y sentido de la responsabilidad, en el que le devolvamos a las personas su derecho a construir un futuro de oportunidades, garantizando su seguridad en un ambiente de paz.
Esto es la transformación: hacer realidad el sueño de vivir en una tierra donde reine la paz, la justicia y la dignidad para todas y todos.

