QUEBRADERO

Abrumados

Javier Solórzano Zinser. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Imagen: La Razón de México

Por hechos como los de Salamanca y Culiacán Trump no deja de ponerle focos rojos a México en medio de su amagamiento. No podemos hablar de situaciones aisladas, más bien son dos casos de violencia que son la tónica cotidiana en Guanajuato y Sinaloa, a lo que hay que sumar otros estados.

Los focos rojos tendrían que estar establecidos en México. Muchas cosas pasan, pero la fuerza de la cotidianidad, en muchas ocasiones, hace que pasemos a segundo plano los hechos violentos.

Causa en Común ha hecho una valoración de lo que llama “atrocidades” que se presentan en el país. Su exhaustivo y profundo análisis consigna que diariamente hay una matanza en el país, lo que significa que al menos tres personas mueren al día por hechos violentos.

Aquella sonrisa socarrona de López Obrador, cuando aseguró que ya no había matanzas en nuestro país, como en el pasado, han venido siendo desmentidas desde su propio sexenio; nunca le encontramos sentido alguno a su singular sonrisa.

Si EU pone los focos rojos sorprendería que a la violencia de estos días no le ponga el Gobierno también focos rojos, entre otras muchas razones, porque no son hechos fortuitos. Son parte del escenario y han sido la constante en este Gobierno y los que le antecedieron, particularmente el anterior. Los cárteles se treparon en serio a aquello de abrazos no balazos.

México ha ido perdiendo territorio ante la delincuencia organizada, lo cual es un asunto de la mayor importancia, porque el Estado deja de gobernar con sus aparatos democráticos zonas que quedan a la intemperie y, por ende, quienes quedan a la intemperie terminan por ser los ciudadanos.

No es nada grato, por decirlo de una manera, que Trump y su gente arremetan cotidianamente contra México y su Gobierno por la violencia de los cárteles con aquello de que son quienes gobiernan y que la Presidenta les tiene miedo. Tenemos desde hace más de un año un riesgoso frente abierto con EU, pero sería absurdo no atender todas las secuelas cotidianas que todo esto provoca desde hace mucho tiempo entre nosotros.

Llevamos ya algún tiempo “normalizando” la violencia. Por más que el Gobierno haga cuentas alegres con la baja en delitos, lo cierto es que la percepción sobre la violencia no ha cambiado. Como dice la destacada especialista en temas de seguridad Sofía Huett, el Gobierno sigue sin tener una clara lectura de lo que significa la percepción ciudadana por más cifras que presente. Mucha de la información que se da a conocer viene de las fiscalías y no se sabe qué tan maquilladas están o qué tan actualizadas están.

Día que pasa, día en que se va evidenciando que en los años de López Obrador se dejaron pasar muchas cosas que derivaron en que los cárteles se movieran a sus anchas, sobre todo, en Sinaloa. Es difícil que las cosas puedan ser diferentes cuando el muy tolerado gobernador del estado es parte del problema y en Palacio Nacional no se mueve en apariencia nada.

Cuando al gobernador le preguntan cuando acabará la violencia, la cual lleva mucho tiempo en el estado y que se ha intensificado brutalmente en el último año. Desparpajadamente dice que eso pasará cuando los mayitos y chapitos se dejen de pelear.

Es una respuesta que no puede ser posible que no haya llegado a las sensibilidades políticas y de gobierno en Palacio Nacional. Además, refleja el talante del gobernador quien es del partido de la Presidenta y quien hace unas semanas se ufanó de que no fue la consulta la que lo hizo candidato, sino que fue López Obrador.

Para seguirle sumando fue parte, directa o indirecta, en el secuestro de El Mayo Zambada y a la fecha no queda claro qué papel jugó.

Si en EU hay focos rojos, aquí tendríamos que estarnos quemando.

RESQUICIOS.

No hay manera de poder confiar en Donald Trump. Cada vez que habla con la Presidenta la llena de elogios, pero a la hora de las presiones y los desplantes todo cambia. Más vale prepararnos, porque ahora se viene la muy ruda batalla por el T-MEC.

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