ENFOQUE MANUAL

Ver con los brazos cruzados

Laura Garza<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Laura Garza*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

Las nuevas generaciones están siendo testigos de situaciones en el mundo en que pareciera que todos tenemos que actuar para que algo cambie.

La apertura al escaparate digital se convierte en espacios de expresión, de comunicación y de debate, grabar y subir videos a las redes que llegan a todas partes del mundo.

Pequeñas acciones sociales o ciudadanas desde las trincheras que les son posibles para lograr un mayor impacto que solo su familia o quienes los rodean.

Pero también hay quienes solo miran, no graban, no atestiguan nada, solo miran. De esos hay muchos y ha habido en lo largo de la historia de la humanidad.

Las protestas en Minneapolis van en aumento, como la fuerza desmedida, la violencia y las muertes a causa de la tarea titánica migratoria de Donald Trump y su equipo especializado ICE.

El día de ayer se reunió un grupo de personas para manifestarse a las afueras del Hotel Hilton en donde teóricamente se hospedaban agentes migratorios. La protesta fue de menos a más e intentaron entrar al hotel, por lo que en ese intento rompieron cristales e hicieron algunos desmanes en el lobby.

El enojo de la gente al saber presentes a los agentes migratorios y por supuesto a la constante presencia de los elementos en las calles, es mucho. La indignación e impotencia por el recién asesinato de Alex Pretti, enfermero de 37 años en manos de los agentes, no tendrá fin pronto.

La fotografía me parece digna de analizar. Los rostros, las posturas, las edades de estos jóvenes que miran por la ventana, sus posibles pensamientos u opiniones sobre lo que ven.

Como el chico de sudadera y gorro negro a su izquierda. Mira sin ningún tipo de emoción de enojo o tristeza, no cuestiona solo mira. Sus manos dentro de las bolsas en completa señal que él no haría nada. En realidad pareciera que es algo que no le atañe, ni le preocupa.

La chica de su lado, también blusa negra y jeans, color corto que mira con un rostro un poco más expresivo, ella sí con tristeza. Su teléfono en la mano, pero solo observa como quien mira con lástima a quien lastiman o reprimen, pero sin involucrarse demasiado.

Su amiga o quien está más cerca, que solo vemos una parte de su rostro, está escondida detrás de una columna, está asustada, enojada, pero negada a ver más. Quizá la más reactiva del grupo de jóvenes.

La chica que sigue con el celular verde en la mano, también mira exceptica. Una mano sobre la otra en una postura que deja claro que no moverá tampoco ni una sola parte de su cuerpo para involucrarse. Observa algo lejano, imposible que se le relacione a ella.

La última mujer joven en la ventana con un top amarillo, observa hacia abajo, pero ella no puede hacer nada, no puede hacer mucho mas que pensar en qué terrible lo que sucede.

Un elemento común a observar de todos los que aparecen en el ventanal, es que ninguno está dispuesto a hacer algo, a meter las manos, a usar su cuerpo, a colaborar. Mire sus manos y sus brazos, todos escondidos, todos unos tras otros. No hay quien quiera involucrarse, hacer, ofrecer ni mucho menos mostrarse.

Las ventanas de los edificios siempre ofrecen retratos sociales y muy humanos. Cada cabeza es un mundo y cada cuerpo también. Comunican mucho sin tener que bajar a defenderse unos con otros de las represiones de los oficiales de migración o de la policía local.

¿Qué tipo de generaciones vienen? ¿Las que salen enardecidas por la injusticia, o las que solo miran, apagan la luz y van a dormir?

Ver con los brazos cruzados │ Laura Garza │ ENFOQUE MANUAL
Ver con los brazos cruzados │ Laura Garza │ ENFOQUE MANUAL ı Foto: AP Photo/Adam Gray
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Javier Solórzano Zinser. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón