LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS

Y se marchó…

Daniel Santos Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Daniel Santos Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Especial

Adán Augusto López dejó la presidencia del Senado y, junto con ésta, sus pretensiones de mandar por encima de la jefa política del Estado mexicano. A pesar de lo que digan sus porristas y fieles, el aún senador traía bien descalibrada la brújula. Y lo digo porque traía encuerdados a más de un centenar de aspirantes a gobernadoras y gobernadores, presidentes municipales, diputados federales y locales, y todos ya se hacen o se hacían sentados en su respectiva silla. Ésa es una de las tantas razones por las que fue invitado a cerrar la puerta… por fuera.

Por ejemplo… Un ejemplo claro de la brújula descalibrada del senador Adán es el acto de soberbia que cometió al intentar imponer como candidata al gobierno de Chihuahua a su compañera senadora, Andrea Chávez. Bueno, pues de qué tamaño habrá sido el desatino que, hasta el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, salió a poner orden y decir: “En Chihuahua mandamos los chihuahuenses, no un senador que ni vota en Chihuahua”. ¿Así o más claro? Y ojo, no dudo ni tantito que el susodicho haya intentado negociar, o que al menos eso le hayan prometido para convencerlo de hacerse a un lado, pero la realidad es que en política no existen acuerdos de larga distancia. Cuando llegue el momento, o se les va a olvidar, o no le van a cumplir, o se le van a complicar aún más las cosas. Cualquier compromiso que haya creído amarrado quedará en el olvido… al tiempo.

Hablando de cosas del Senado… Que cachan a la senadora del PVEM Juanita Guerra Mena, en pleno retoque de color o aplicación de tinte en un salón de belleza dentro del nuevo edificio de esa Cámara. No es algo nuevo, siempre ha existido; el problema es que, como ya se les fue el senador Adán, ahora le andan señalando todo lo que antes estaba convenientemente mal acomodado. Total, que la escena con doña Juanita no fue para menos. Ni cómo decir que se andaba paseando por los pasillos o curioseando, porque no le dieron oportunidad ni de enjuagarse cuando ya tenía las cámaras encima. En fin, hubo quien defendió el salón de belleza y hubo también quien lo criticó. Lo verdaderamente curioso es que quienes ahora lo critican no habían dicho absolutamente nada antes. Así las cosas en ese infierno tan querido.

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Al que le echaron el guante… Fue al alcalde morenista de Tequila, Jalisco, Diego Rivera Navarro. Así lo confirmó el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, muy temprano por la mañana. Resulta que la joyita de presidente municipal estaba inmiscuido con un grupo del crimen organizado y, además, se dedicaba a la extorsión de empresas tequileras y cerveceras de la región. Cómo olvidar cuando, haciendo uso de la fuerza municipal a su cargo, cerró las instalaciones de José Cuervo. O cuando, creyéndose omnipotente, decidió mudarse a vivir a un museo municipal. No les digo que estos personajes creen que siguen viviendo en el sexenio pasado, ése en el que no pasaba nada y que los hacía sentirse impunes. Esos días se terminaron. Y tan se terminaron que esto envía un mensaje claro y contundente a todos los alcaldes y alcaldesas del país: nadie está por encima de la ley. Bien por las autoridades de seguridad por hacer lo correcto, aunque eso signifique atorarse a quienes visten la casaca del mismo color.

Y hablando de joyitas. A la que no le quedó de otra más que salir a dar explicaciones fue a la delegada de Bienestar en Puebla, Natalia Suárez del Real, y todo porque tuvo la grandiosa idea de organizarse un festejo inspirado en la temática de El Gran Gatsby. Sí, hágame el favor. Haciendo exactamente lo contrario a lo que pregona la presidenta sobre austeridad, responsabilidad y mesura, se le ocurrió echar la casa por la ventana con tan peculiar fiestecita. En un comunicado de prensa declaró: “En ningún momento tuve la intención de ofender, generar molestia o contravenir los principios que guian mi labor”. No tenía la intención, pero lo hizo. ¿O qué creía que iba a pasar? ¿Que le aplaudirían el dispendio? Tan deficiente fue el manejo de crisis que terminó echándole la culpa a familiares y amigos de haber planeado el evento. Hágase responsable, doña Nati…

La última…

El que inició el año estrenando chamba fue el excandidato, excanciller y exsecretario de Estado, José Antonio Meade. El economista y abogado es nada más y nada menos que el nuevo presidente de HSBC en México. Hay quien lo aplaude, hay quien lo critica, pero lo que nadie le puede regatear es que si llegó ahí es por bueno, no por otra cosa. Le deseamos éxito en su nuevo encargo.

… y nos vamos.

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