ARQUETIPO FUTBOL

Clausura con amor

Daniel Alonso<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>&nbsp;<br>
Daniel Alonso*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.  Foto: larazondemexico

Con todavía algo de melancolía y muchísimas emociones por una temporada que tuvo de todo en la NFL, se cierra el telón y al mismo tiempo comienza el camino al Super Bowl LXI que se disputará en el fabuloso SoFi Stadium en Los Ángeles, California, casa de los Rams y los Cargadores, además de próxima sede mundialista en verano. Un año que corona a los Halcones Marinos de Seattle como el merecido campeón, que quedará siempre la incógnita de que hubiera sucedido si Bo Nix, de los Broncos de Denver, no se hubiera roto el tobillo ante los Bills en lo que fue la verdadera “final adelantada” de la Liga Americana.

Habrá que ser sinceros, la suerte no dura toda la vida. Y eso le sucedió en el peor momento a los Pats de Nueva Inglaterra, que nunca llegaron al Super Domingo que durante tres cuartos lució como un duelo de pretemporada, en gran parte, porque ambos entrenadores lucían nerviosos y con la intención de no cometer ningún error, nada de riesgos, nada de jugadas explosivas. Hasta que el hilo se rompió por lo más delgado, y ese hilo era Drake Maye, el mariscal de campo novato que nos recordó durante el partido del domingo que los Patriotas son todavía un equipo en construcción, eso sí, con la tranquilidad de que el futuro es muy esperanzador, contrario al de otras históricas franquicias.

Las emociones llegaron hasta el medio tiempo. Cómo nunca en la historia, desde el anunció del artista invitado para esta edición del Super Bowl, el puertorriqueño, Bad Bunny, la sola presencia del artista latino comenzó a generar un ruido anormal, gran parte, por el contexto actual en el que se desarrollan las políticas del presidente Donald Trump, las cuales llevan una carga de nacionalismo conservador. Este ruido mediático terminó por generar una atmósfera de tensión alrededor del show del medio tiempo, que incluso llegó a ser superior que la del mismo juego entre Seattle y Nueva Inglaterra.

Las cifras no mienten, la presentación del Conejo Malo se convirtió en la más vista de toda la historia, superando a artistas como Prince, Michael Jackson y recientemente la de Kendrick Lamar. Y no fue para menos. El performance, el recorrido por la historia, los invitados y el mensaje de amor fue la línea musical, la bandera que Bad Bunny ondeó en suelo estadounidense.

Benito no confrontó, como muchos deseaban, más bien nos recordó que desde hace mucho tiempo la cultura de nuestro continente se ha entre mezclado como el propio reguetón. Claro, desde el otro lado de la moneda también hubo muchos señalamientos y resentimientos en redes sociales, pero sólo hay que recordar que Trump no llegó solo al poder, hay muchos, millones todavía, que se identifican con él. Es de sabios rectificar.

¿Y ahora qué? Se pregunta hoy la gran afición al futbol americano en nuestro país, pues toca esperar siete largos meses para nuevamente comenzar la emoción de los emparrillados. Por ahora, esperar el inicio de la agencia libre en marzo con lo que comenzará el movimiento de jugadores, después vendrá en abril el Draft para pescar lo mejor del futbol americano colegial y, por supuesto, en esas fechas probablemente podamos conocer finalmente los equipos que vendrán al Estadio Banorte con el ansiado regreso de la NFL en México.

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