Hay cinco realidades, del mundo de la economía, mal entendidas, inclusive por economistas: el mercado, la riqueza, el empresario, el dinero, el capitalismo. Vale la pena explicarlas.
Ya expliqué el mercado (relación de intercambio entre compradores y vendedores), la riqueza (los bienes y servicios que satisfacen necesidades), el empresario (productor y oferente de satisfactores). Toca el turno al dinero, definido como cualquier cosa que los compradores y vendedores acepten como medio de intercambio, lo cual quiere decir que no algo que, por su propia naturaleza sea dinero. Todo depende de la aceptación de los agentes económicos.
Hay quienes consideran al dinero como un mal. La tienen fácil, que dejen de usarlo, que no vuelvan a utilizar, ni efectivo, ni cheques, ni tarjetas de crédito o débito, ni vales de despensa o gasolina, ni transacciones electrónicas, ni nada de lo que usamos como medio de intercambio. Si lo hicieran, ¿cuántas de las compras que habitualmente realizan tendrían? ¿Qué podrían ofrecerle al oferente, que no sea dinero, que éste esté dispuesto a recibir a cambio de la mercancía que ofrece?

La realidad de la 4T
El dinero es una herramienta que, como cualquier otra, nos facilita vida. ¿En qué sentido? Nos permite superar las limitaciones del trueque. Nos permite realizar más intercambios de los que realizaríamos si no lo tuviéramos. Nos permite disponer de más bienes y servicios. Nos permite reducir nuestro nivel de escasez. Nos permite aumentar nuestro nivel de bienestar.
Con relación al poder adquisitivo del dinero (y del dinero eso es lo que importa, su poder adquisitivo) hay tres posibilidades: (i) que se preserve: que con la misma cantidad de dinero, al paso del tiempo, pueda comprarse la misma cantidad de los mismos bienes y servicios; (ii) que baje: que con la misma cantidad de dinero, al paso del tiempo, se pueda comprar una menor cantidad de los mismos bienes y servicios (inflación); (iii) que aumente: que con la misma cantidad de dinero, al paso del tiempo, pueda comprarse una mayor cantidad de los mismos bienes y servicios (deflación). De las tres opciones la que, ceteris paribus, contribuye a minimizar la escasez y a aumentar el bienestar, es la tercera, la deflación, a la cual, por lo general, se oponen los bancos centrales, la mayoría de los cuales tienen metas de inflación, el Banco de México incluido, lo cual es un error (véase: https://www.razon.com.mx/opinion/2024/07/12/deflacion-la-buena-y-la-mala/).
La división del trabajo (A produce solo vino y B produce solo pan), incrementa la productividad y la producción, reduciendo la escasez y aumentando el bienestar, ¡potenciando la economía!, para lo cual es necesario el intercambio (que A y B intercambien vino por pan). A mayor cantidad de intercambios mayor división del trabajo, mayor productividad y más producción, mayor potenciación de la economía. ¿Y que se necesita para lograr la mayor cantidad posible de intercambios? Entre otras cosas, pero de manera insustituible, el dinero, que potencia los intercambios, condición necesaria para potenciar la división del trabajo.
Lo que tenemos es una doble potenciación de la economía. La primera gracias a la división del trabajo, que potencia la productividad y la producción. La segunda gracias al dinero, que potencia los intercambios.
Continuará.

