LAS BATALLAS

Reforma electoral: dudas de fondo

Francisco Reséndiz. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Francisco Reséndiz. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Apenas habían pasado unos minutos desde que fue esbozada en Palacio Nacional y la iniciativa presidencial de reforma electoral ya había encendido alarmas en todas las dirigencias partidistas: en la oposición, pero también entre los aliados que han sido pilares en la construcción del llamado segundo piso de la Cuarta Transformación.

Las primeras reacciones no fueron menores. Dirigentes del PT y del Partido Verde —socios estratégicos de Morena— dejaron en claro que no acompañarán la propuesta si implica reducir la pluralidad política. En la oposición, en tanto, se instaló de inmediato el discurso de que se trata de una “Ley Maduro” que no cerrará la puerta al narcodinero en las campañas.

La iniciativa será presentada formalmente el lunes, pero el adelanto difundido desde Palacio Nacional deja abiertas interrogantes profundas: desde la posibilidad de que candidatos derrotados puedan llegar a San Lázaro, hasta la eliminación del PREP y el eventual debilitamiento de la certeza electoral, pasando por un recorte presupuestal que podría afectar la competencia entre fuerzas políticas.

Se trata de diez propuestas agrupadas en cuatro ejes —representación proporcional, reducción del gasto, fiscalización y participación ciudadana— que, en el papel, buscan fortalecer la democracia mexicana. En la práctica, sin embargo, plantean preguntas que aún no tienen respuesta.

Congreso: la nueva fórmula

La reforma propone eliminar los plurinominales del Senado, que quedaría integrado por 96 miembros, mientras que la Cámara de Diputados mantendría sus 500 curules: 300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional.

Pero el rediseño de estos últimos es lo que genera dudas. De los 200 diputados plurinominales, 97 serían candidatos que no ganaron la elección pero obtuvieron los mejores porcentajes de su partido; 95 serían electos por circunscripción —un hombre y una mujer por partido— y ocho corresponderían a mexicanos residentes en el extranjero.

El modelo requiere claridad: ¿cómo se evitaría la sobrerrepresentación y el rebase de la cláusula de gobernabilidad? La fórmula aún no está del todo explicada.

Austeridad y competencia política

El Ejecutivo plantea reducir en 25% el costo de las elecciones mediante recortes al INE, partidos políticos, OPLES, tribunales electorales y congresos locales, además de disminuir el número de regidores en los ayuntamientos.

El argumento es poner fin a burocracias costosas y eliminar duplicidades. Sin embargo, el ajuste impactaría directamente la representación ciudadana en el nivel municipal, el más cercano a la población.

También abre un debate de equidad. Incluso con recortes, Morena mantendría un financiamiento superior a mil 500 millones de pesos, con la ventaja adicional de gobernar y operar programas sociales. La oposición competiría con menos recursos y menor presencia en radio y televisión. El ahorro es legítimo; la equidad electoral es indispensable.

Fiscalización: avances incompletos

La iniciativa plantea fortalecer la fiscalización. El INE tendría acceso oportuno a las operaciones financieras de partidos y candidatos, se prohibirían aportaciones en efectivo y participarían la Unidad de Inteligencia Financiera y la Fiscalía General de la República.

El uso de herramientas tecnológicas podría mejorar los controles. Pero hay un vacío evidente: no se detallaron mecanismos específicos para bloquear el ingreso de dinero del crimen organizado a las campañas.

Migrantes y competencia desigual

La reforma facilita el voto en el extranjero para elegir diputaciones migrantes. Es un avance necesario, pero queda pendiente garantizar condiciones equitativas de competencia. En Estados Unidos, por ejemplo, las redes militantes de Morena han mostrado una capacidad de movilización superior a la de otros partidos. Sin reglas claras, la elección migrante podría convertirse en un terreno desigual.

Radio, televisión e incertidumbre

Se propone reducir los tiempos de radio y televisión de 48 a 35 minutos diarios por emisora durante las campañas.

Al tratarse de tiempos oficiales del Estado —que no pueden ser comercializados— la pregunta es inevitable: ¿la reducción implicará ahorro público o simplemente menos espacios de difusión política? La iniciativa aún no ofrece respuestas.

Inteligencia artificial: la frontera difusa

Uno de los puntos más novedosos es la regulación del uso de inteligencia artificial en campañas, con prohibiciones a bots y mecanismos automatizados en redes sociales.

El objetivo es legítimo. Pero surge un dilema técnico y político: ¿cómo distinguir entre manipulación artificial y movilización digital legítima? ¿Quién decidirá cuándo una tendencia orgánica deja de serlo? El riesgo es abrir la puerta a interpretaciones discrecionales.

Sin PREP

La reforma plantea que los cómputos distritales inicien al término de la jornada electoral, lo que implicaría la desaparición del Programa de Resultados Electorales Preliminares.

El PREP ha sido durante décadas una herramienta clave para generar certidumbre la noche de la elección al permitir la difusión en tiempo real de los resultados casilla por casilla. Eliminarlo podría significar volver a escenarios de incertidumbre postelectoral.

Democracia directa

La iniciativa fortalece mecanismos de democracia participativa como referéndum, plebiscito, consulta popular y revocación de mandato, además de abrir la puerta al voto electrónico en estos ejercicios. De concretarse, sería uno de los puntos más relevantes de la reforma.

Por ahora, sin embargo, no se definieron calendarios ni reglas claras, particularmente para una eventual consulta de revocación presidencial.

No nepotismo y no reelección

La iniciativa retoma la prohibición constitucional del nepotismo electoral y establece la eliminación de la reelección consecutiva a partir de 2030.

La primera busca romper las dinastías políticas locales. La segunda implica regresar al modelo anterior a la reforma de 2014: legisladores sin posibilidad de continuidad inmediata. Eso significaría sacrificar experiencia parlamentaria y reiniciar curvas de aprendizaje cada tres años.

Aliados incómodos

Al tratarse de una reforma constitucional, Morena depende del respaldo del Partido Verde y del Partido del Trabajo. Pero en privado, dirigentes de ambos partidos admiten que apoyar la iniciativa sin cambios podría equivaler a darse un balazo en el pie. La reforma electoral será, en los hechos, una negociación política mayor. Palacio Nacional necesita a sus aliados.

Y los aliados saben cuánto vale su voto.

El lunes comenzará la verdadera batalla.

RADAR

Papelón de Nahle. A la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, nada parece salirle bien. Durante el acto oficial por el Día de la Bandera en el Parque Juárez de Xalapa, al menos 25 estudiantes de secundaria y preparatoria se desmayaron mientras participaban en la ceremonia.

Los alumnos fueron convocados a las ocho de la mañana, pero el evento comenzó después de las diez. En pleno discurso de la gobernadora comenzaron los desvanecimientos; algunos jóvenes vomitaban o presentaban síntomas de debilitamiento mientras los servicios de emergencia se movilizaban.

Circularon versiones de intoxicación o hipotermia que el gobierno estatal nunca logró contener. Lo que sí quedó claro fue la falta de previsión: estudiantes obligados a permanecer durante horas en condiciones de baja temperatura sin medidas de protección adecuadas.

Un acto cívico terminó convertido en crisis de imagen… Otro más.

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