Lo que pretendo con estos Pesos y Contrapesos, que suman ya, de 1984 a la fecha, más de seis mil columnas periodísticas (El Universal, El Financiero, El Economista, Uno más Uno, La Crónica, El Heraldo, y ahora La Razón), es informar y formar. Informar compartiendo datos. Formar explicando sus causas y efectos.
El periodismo económico/financiero no debe limitarse a la publicación de datos. Debe incluir, para entender lo que dicho dato significa, una comparación. No basta con dar a conocer, por ejemplo, que en el cuarto trimestre de 2025 el PIB creció, en términos anuales (comparando con el cuarto trimestre de 2024), 1.8%. El dato aislado dice poco. Hay que contextualizarlo. ¿Cómo? Comparándolo, por ejemplo, con el dato de un año antes (el del cuarto trimestre de 2024, comparación de mediano plazo), y con el de un trimestre antes (el del tercero de 2025, comparación de corto plazo).
Durante el cuarto trimestre de 2024 el PIB creció 0.3%. Un año después, a lo largo del cuarto de 2025, el crecimiento fue 1.8%. A lo largo del tercer trimestre de 2025 el crecimiento del PIB fue menos 0.1%. Un trimestre después, durante el cuarto, el PIB creció 1.8%. Comparando se contextualiza al dato.

Otra vez con el Mundial
Algo que, con el fin de tener un mejor análisis, hago con frecuencia, es calcular, en términos porcentuales, el cambio en la tasa de crecimiento o de decrecimiento de la variable analizada. Por ejemplo: en términos anuales, durante el cuarto trimestre de 2024, el PIB creció 0.3%; un año después, a lo largo del cuarto trimestre de 2025, creció 1.8%, 1.5 puntos porcentuales más, el 500%. Este último dato nos da una idea más clara de la magnitud del repunte en la tasa de crecimiento del PIB. No es lo mismo, desde el punto de vista de la comprensión, escribir “la tasa de crecimiento aumentó de 0.3% a 1.5%”, que “la tasa de crecimiento fue 500% mayor”.
Hecho lo anterior conviene explicar de qué depende el comportamiento del PIB, que es la producción de bienes y servicios para el consumo final. De manera inmediata, de las inversiones directas, que son las que los empresarios destinan a la producción de bienes y servicios. De manera mediata, en primera instancia, de la confianza de los empresarios para invertir directamente. De manera mediata, en segunda instancia, de la competitividad de la economía para atraer, retener y multiplicar inversiones directas. De manera mediata, en tercera instancia, del Estado de Derecho, que implica que los derechos de los empresarios, a la libertad individual para emprender, y a la propiedad privada sobre los medios de producción, estén plenamente reconocidos, puntualmente definidos y jurídicamente garantizados.
Mi labor como periodista la concibo como una que implica informar, explicar, criticar y proponer. Informar conforme a la verdad. Explicar, criticar y proponer de acuerdo a lo que considero correcto, que en mi caso es la economía de mercado, basada en la libertad individual (para producir, ofrecer y vender; para demandar, comprar y consumir), la propiedad privada (tanto de los medios de producción como de los ingresos), y la responsabilidad personal (por las ganancias y las pérdidas), con el gobierno limitándose a reconocer plenamente, definir puntualmente y garantizar jurídicamente los derechos de los agentes económicos, esencia del Estado de Derecho.

