Mientras el Gobierno mexicano envía ayuda humanitaria a Cuba con el argumento de apoyar al pueblo de la isla, parte de esos productos están siendo vendidos por las estructuras militares del régimen de Miguel Díaz-Canel.
Entre ellos se encuentra el llamado Frijol del Bienestar, enviado desde México para su distribución gratuita, pero que en La Habana se comercializa hasta en 1.46 dólares por bolsa e incluso en más de dos dólares el paquete de medio kilo en algunas provincias. Es decir, una ayuda pagada con recursos públicos mexicanos que no llega al pueblo cubano, sino que termina convertida en mercancía para las estructuras que sostienen a la dictadura.
El contraste es brutal si se compara con el ingreso de los cubanos. El salario mínimo mensual en Cuba es de apenas dos mil 100 pesos cubanos (aproximadamente seis dólares al mes), mientras productos básicos como la leche en polvo se venden hasta en tres mil pesos cubanos, poco más del salario mensual de una persona en la isla. En otras palabras, un trabajador cubano que gana el salario mínimo no puede siquiera comprar un kilo de leche con todo su sueldo del mes. Y la ayuda que debería ser entregada al pueblo cubano se ha convertido en el negocio de la dictadura.

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En un país donde la escasez de alimentos y medicamentos es cada vez más grave y donde millones de personas apenas sobreviven con arroz y frijoles cuando los consiguen, la ayuda que supuestamente debía aliviar la crisis termina convertida en un negocio para las estructuras militares que controlan la economía de la isla. Al final, queda claro que esa ayuda humanitaria no está llegando al pueblo cubano, que prácticamente no tiene ni qué comer, sino que termina beneficiando a la dictadura que controla el país.
Rodrigo Lema, periodista de investigaciones especiales de Azteca Internacional, estuvo en Cuba y documentó no sólo la escasez de alimentos y medicinas, sino también cómo el régimen cubano está vendiendo la ayuda humanitaria que ha enviado el Gobierno de México.

Bibiana Belsasso (BB): ¿Cómo es que llegas a Cuba y haces este trabajo de investigación?
Rodrigo Lema (RL): Fue un esfuerzo muy importante de la sección internacional de Azteca Noticias, porque la crisis en Cuba se está agudizando y cada vez se limita más el acceso a la información. Sabíamos que era fundamental estar en el terreno para documentar lo que realmente está ocurriendo.
Fue una travesía complicada porque el control de las autoridades es muy fuerte y el turismo ha disminuido drásticamente. Fuimos a Cuba y logramos documentar testimonios e imágenes inéditas en un momento muy delicado para la isla.
BB: Estados Unidos presionó recientemente para que México dejara de enviar petróleo a Cuba, que se utiliza para financiar a la dictadura y que en realidad ese crudo no termina beneficiando al pueblo cubano, sino al régimen. Ahora México está enviando ayuda humanitaria, entre ella el llamado Frijol del Bienestar. ¿Encontraste que esta ayuda se esté vendiendo en el mercado cubano?
RL: Así es. A través de una investigación, logramos confirmar que el Frijol del Bienestar, enviado desde México, se está vendiendo en Cuba, cuando supuestamente debía distribuirse gratuitamente entre la población. Nos hicimos pasar por representantes de cadenas hoteleras para contactar distribuidores vinculados a las MiPymes, que en realidad están relacionados con la cúpula militar cubana.
Confirmamos que el Frijol del Bienestar se vende en La Habana a 1.46 dólares por bolsa, a través de una distribuidora vinculada a estructuras militares. También encontramos otro tipo de frijol mexicano que forma parte de la ayuda enviada desde México y que se vende en más de dos dólares el paquete de medio kilo.
Lo que llama la atención es que estos productos se venden en efectivo y en dólares, dentro de un sistema comercial controlado por las fuerzas armadas cubanas.
BB: Estamos hablando entonces de ayuda que México envía para el pueblo cubano, pero que termina vendiéndose a través de las estructuras del régimen.
RL: Exactamente. Lo que hemos confirmado es que muchos de estos productos llegan primero a las estructuras militares, que controlan buena parte de la economía cubana. Las tiendas estaban completamente vacías hasta la llegada del segundo contingente de ayuda humanitaria, que llegó el 28 de febrero en dos buques con más de mil 200 toneladas de productos. Después de la llegada de estos barcos, las tiendas comenzaron a llenarse con productos mexicanos, entre ellos frijol y papel higiénico.
BB: Es decir, los propios militares que trabajan para el régimen de Miguel Díaz-Canel reciben esta ayuda y la venden. ¿Se sabe a dónde va ese dinero?
RL: Sí. Todo indica que esos recursos terminan alimentando el sistema económico controlado por el régimen. Gran parte de la economía cubana está manejada por el conglomerado empresarial GAESA, que pertenece a las fuerzas armadas y controla hoteles, telecomunicaciones, supermercados y cadenas de distribución. Es decir, la ayuda que llega al país termina financiando indirectamente al propio sistema que controla la economía cubana.
BB: Ahora hablemos de los precios en Cuba. ¿Cuánto cuesta, por ejemplo, un producto básico como la leche?
RL: La leche en polvo es prácticamente un lujo en Cuba. Nosotros logramos confirmar que el kilo de leche en polvo se vende en aproximadamente tres mil pesos cubanos, lo que equivale a unos 6.3 dólares, cerca de 100 pesos mexicanos. El problema es que el salario mínimo mensual de un cubano es de apenas dos mil 100 pesos cubanos.
BB: Es decir, un cubano que gana el salario mínimo ni siquiera puede comprar un kilo de leche al mes.
RL: Exactamente. El salario mínimo mensual equivale aproximadamente a 80 pesos mexicanos, por lo que ni siquiera alcanza para comprar ese kilo de leche.
Por eso la dieta básica del cubano hoy se reduce prácticamente a arroz y frijoles, y muchas veces ni siquiera eso. En algunos casos nos encontramos personas que cenan simplemente pan con tomate, porque conseguir alimentos en la isla es cada vez más difícil.
BB: ¿Y qué pasa con otros productos básicos como medicamentos o alimentos en las tiendas?
RL: La escasez es total. Visitamos 12 farmacias en La Habana y no encontramos ni un solo paracetamol. Las farmacias están completamente vacías y lo mismo ocurre con muchos centros de distribución de alimentos. Hace algunos años se hablaba de largas filas para conseguir comida. Hoy ya no hay filas… porque ya no hay alimentos.
Lo que queda claro con esta investigación es que la crisis que vive Cuba es mucho más profunda de lo que muchas veces se muestra al exterior.
Mientras millones de cubanos enfrentan escasez de alimentos, medicinas y productos básicos, la ayuda humanitaria que supuestamente debería aliviar esa situación termina muchas veces bajo el control de las estructuras militares del régimen. Hoy la crisis humanitaria en la isla también se ha convertido en un negocio para quienes controlan el poder.

