Últimamente he escuchado más la palabra normalizar, ese verbo transitivo que nos sugiere regularizar algo que en algún momento dejó de estarlo.
Normalizar cuando todo está “patas pa´rriba”, cuando hemos perdido el rumbo, la tranquilidad, la normalidad de lo que suponía ser a nuestro alrededor.
“Ya todo se ha normalizado”, lo escuchamos hace dos semanas cuando Jalisco ardió en llamas y paralizó a la gente todo un domingo, lunes y parte de la semana que inició.

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Entonces una voz calla, o comienza a hablar de otro tema para que termine por normalizarse lo más “anormal” que es vivir con miedo, luchar por ayuda para recuperar tu coche o tus unidades de transporte quemadas por la delincuencia organizada, porque los Ministerios Públicos decidieron “pedir un moche” si es que querían que su unidad fuera reportada quemada por el c.o.

Entonces se normaliza el miedo, la corrupción, la mentira, la inseguridad, la violencia y el silencio por las autoridades locales y federales.
Para ejemplificar el acto de “normalizar” he elegido esta fotografía del fotoperiodista Margarito Pérez en Morelos, tras la desaparición de otra estudiante de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
Su nombre es Karol Toledo y desapareció este lunes 2 marzo, estudiante de la Escuela Superiores de Mazatepec, perteneciente a la UAEM, después de que la Fiscalía General del Estado de Morelos encontrara e identificara el cuerpo de Kimberly Joselín estudiante de la misma universidad.
La fotografía de la tarjeta de búsqueda o de persona desaparecida ya se ha “normalizado” a tal grado que pocas personas se detienen en el camino a mirar los rostros de las mujeres y hombres, niños y niñas que están reportados como desaparecidos.
Ahora mismo en Guadalajara las autoridades locales han comenzado a retirar cualquier hoja de este tipo para mantener una imagen más segura ante la visita de los extranjeros al Mundial de FIFA 2026.
Normalizar la violencia, las desaparecidas, los feminicidios, la violencia de género y también el silencio de las autoridades.
Las miradas de todas estas personas, en este caso la de Karol sonriendo ante quien le tomó una fotografía que nunca pensó que la utilizaría más tarde para buscarla.
La imagen y el recordatorio que una foto nos puede traer a una persona querida de vuelta, o también como un llamado de SOS para que todos la miremos y nos detengamos a leer su nombre y clamar justicia.
Ya basta de normalizar a las más de 11 mujeres que matan a diario en nuestro país, que las desaparecer, que se sale a marchar cada 8 de marzo y cada que sucede en todo el país.
Le pido que no haga caso de que todo se ha “normalizado” porque el número va en aumento al igual que el miedo.

