En un documento titulado “Compromiso para contrarrestar la actividad criminal de los cárteles”, el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, fijó una postura que amenaza directamente a nuestro país. Por eso es importante citar algunas partes del documento que se encuentra en la página web de la Casa Blanca:
“Estados Unidos, bajo mi liderazgo, ha demostrado un compromiso sostenido hacia el desmantelamiento de los cárteles y terroristas extranjeros que operan en el hemisferio occidental”.
Estas entidades internacionales controlan territorios y el comercio, extorsionan sistemas políticos y judiciales, portan armas y despliegan capacidades militares, y utilizan asesinatos y terrorismo para lograr sus fines. En apoyo a nuestros esfuerzos, el secretario de Guerra estableció la Coalición de las Américas contra los Cárteles, un compromiso de líderes militares y representantes de 17 países que demuestra que la región está lista para usar el poder para derrotar estas amenazas a nuestra seguridad y civilización.
“Por lo tanto, yo, Donald J. Trump… proclamo lo siguiente:
Los cárteles criminales y las organizaciones terroristas extranjeras en el hemisferio occidental deben ser demolidos en la mayor medida posible…
Estados Unidos y sus aliados deben coordinarse para privar a estas organizaciones de cualquier control de territorio y acceso a financiamiento o recursos necesarios para llevar a cabo sus campañas de violencia.
Estados Unidos entrenará y movilizará a los ejércitos de las naciones aliadas para lograr la fuerza de combate más efectiva necesaria para desmantelar a los cárteles y su capacidad de exportar violencia y buscar influencia a través de la intimidación organizada.
Estados Unidos y sus aliados deben mantener a raya las amenazas externas, incluyendo las influencias extranjeras malignas de fuera del hemisferio occidental”.
Coalición a la que México, Brasil y Colombia no fueron invitados, casualmente gobiernos alineados a una ideología de izquierda y que el presidente estadounidense ve con recelo. Eso lo dejó de manifiesto en una conferencia de prensa en la que el mandatario se refirió a la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, primero con elogios, pero después con un tono poco amable, inclusive dejando entrever que la Presidenta no quiere que actúen militares estadounidenses en México.
Sin embargo, eso mismo lo confirmó la propia Presidenta en su conferencia mañanera:
“Qué bueno que el presidente Trump dice públicamente que cuando nos ha propuesto que entre el Ejército de Estados Unidos a México, hemos dicho que no. Porque es la verdad, hemos dicho que no. Y orgullosamente seguimos diciendo que no”.
A pesar de que la oposición usa esto como discurso político sin siquiera medir las consecuencias de sus palabras, la Presidenta se mantiene firme en su posición:
“Colaboramos y cooperamos en inteligencia y en otras actividades relacionadas con la seguridad, pero las operaciones en México las realizan las Fuerzas Armadas, la Secretaría de Seguridad, la Guardia Nacional o las policías estatales y las fiscalías”.
Por lo pronto, el presidente Trump busca cercar a los países que no ha podido doblegar, y entre ellos se encuentra el nuestro. Es imperativo que los mexicanos dejen de lado los discursos que sólo buscan atacar al Gobierno y piensen más en la nación soberana que somos. Esta nación que, con sus altas y bajas, con sus diferencias y con todos los problemas que arrastra, sigue siendo nuestra casa.
Hoy, el presidente del país vecino sube la apuesta. Su misión no es otra más que controlar el continente, olvidándose de la soberanía y libertad de los países, el tema del crimen sólo es el pretexto. Y si la Presidenta da el más mínimo paso atrás o cede a cualquier exigencia, terminará por abrir una puerta que después será imposible cerrar. En política internacional hay reglas muy claras, los espacios de soberanía no se negocian, se defienden.
Y antes de aplaudir lo que está pasando, recuerde que las potencias no cruzan fronteras para hacer turismo; cruzan cuando creen que nadie podrá sacarlas después.
Reenviado. ”Ya no sufriréis el yugo de los opresores, cuyo lenguaje es el insulto, el artificio y la mentira, y cuya ley está cifrada en su ambición, venganzas y resentimientos”.
- Agustín de Iturbide.