Con Donald Trump el mundo vive en vilo y atemorizado. Tiene el poder del discurso y un brutal poder militar a la mano.
No queda claro lo que piensa el ciudadano común estadounidense sobre su presidente. Las encuestas no le son favorables a Trump, anda por arriba del 40%, lo cual no le da capacidad de maniobra para enfrentar la elección de noviembre. Los republicanos han sido derrotados en elecciones locales, incluyendo donde vive el presidente, Mar-a-Lago, Florida. Otro elemento para considerar es que sólo el 26% de los ciudadanos apoya la guerra contra Irán, de la mano de Israel. La opinión pública está dividida.
Ha venido dejando de tener un peso estratégico el voto duro de la América profunda que, en las elecciones anteriores, apoyó contundentemente al presidente. Existe una división manifiesta sobre la guerra y en asuntos de su estrategia política.

Gotitas y cubetas de chapopote
El tema migrante se ha convertido en un elemento que se le ha venido revirtiendo a Trump. Una razón muy importante es que muchos ciudadanos estadounidenses se han visto afectados por la persecución del ICE, lo que ha provocado una toma de conciencia sobre cómo se persigue a los migrantes, quienes en un buen número de casos están plenamente integrados a la vida y cotidianidad del país.
Hace algunas semanas una mujer estadounidense contrató a un grupo de migrantes guatemaltecos para que de manera rápida pudieran acabar los arreglos de su casa. La mujer se comportó amable con ellos hasta que terminaron la obra.
En ese momento los denunció porque no tenían papeles, era una contradicción total. Por un lado, los contrata de manera irregular, y, por otra parte, ya que terminaron la obra los denuncia y auténticamente los avienta al ICE. Lo que provocó el hecho fue una gran indignación en que la mujer terminó por ser repudiada por sus vecinos estadounidenses.
Este hecho muestra lo que Trump ha venido provocando, lo cual está llevando a confrontaciones internas. En algunas ciudades los estadounidenses han terminado por pelearse entre ellos. Muchos han defendido a los migrantes, porque son quienes conviven con ellos, y en un gran número de casos cuidan a sus hijos.
No se sabe qué pudiera suceder con este tema y con la guerra en el radar ciudadano, es un hecho que se han venido sumando diferentes escenarios que tienen a Trump enfrentado con sus gobernados. Hace dos semanas se manifestaron en muchas ciudades del país entre 8 y 9 millones de ciudadanos, no es un asunto menor.
Es probable que Trump haya perdido algunas bases de sus votantes. Empieza a surgir una suerte de arrepentimiento y una visión ciudadana crítica por la forma en que ha llevado a cabo su gobierno; los seguidores de Trump no le pueden asegurar una victoria.
La guerra contra Irán además está provocando una serie de conflictos colaterales que están afectando severamente al mundo árabe. Irán ha estado atacando bases estadounidenses en países vecinos y no deja de amenazar, como mecanismo de defensa, por más que asegure que no está atacando a los ciudadanos de estas naciones, sino que a quien ataca es a los intereses militares estadounidenses.
El uso de lenguaje por parte de Trump es una de sus estrategias clave. Es tremendista, agresivo y resulta mediático. Quien lo confronta sabe que puede meterse en un laberinto
Anoche Trump le ofreció a Irán un alto al fuego por dos semanas, siempre y cuando abra el estrecho de Ormuz. Todo es incierto. Seguiremos en vilo y veremos qué acaba pasando el primer martes de noviembre de este año, pudiéramos tener un parteaguas.
RESQUICIOS.
Heraclio Rodríguez, líder del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, nos asegura que el paro en las carreteras fue un éxito, lo que pasó es que sacaron a la policía para romperlo. De nada han servido las 27 reuniones que hemos tenido. Vamos a suspender el paro, porque el viernes va a haber una reunión, ahí sabremos si continuamos o llegamos a acuerdos, dijo.

