QUEBRADERO

El espejo ausente

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

Una de las razones por las cuales el gobierno y su partido caminan por la libre y pueden hacer materialmente lo que quieren, se debe a la falta de una oposición que los coloque en medio de la crítica sobre su gobernabilidad.

Los únicos que juzgan cómo se está llevando a cabo el rumbo del país son los morenistas y su Gobierno, lo cual limita la mirada de las cosas convirtiendo todo en visiones direccionales y discrecionales.

El problema además de que son los grupos hegemónicos, en el partido y el gobierno, los únicos que determinan las estrategias del diseño y la forma de abordar el estado de las cosas.

Estos escenarios son algunas de las pesadas herencias de López Obrador. Es cierto que hay diferencias con el actual gobierno, pero la narrativa ha cambiado un poco. Las mañaneras siguen manteniendo tonos discrecionales en forma y fondo, lo cual va más allá de que el Gobierno tenga un espacio para manifestarse y para responder, a decir de la Presidenta, las muchas críticas que se establecen en medios y redes.

Sin embargo, se va dando un entendimiento entre medios y Gobierno, el cual, si bien por momentos entra en terrenos de confrontación, también se aprecia que no necesariamente se establece a través de las políticas editoriales de los medios. Quienes confrontan y establecen la crítica al nuevo régimen son los columnistas y articulistas; algunos portales son un hallazgo.

Se ha venido dando un proceso en que los medios públicos, de gobierno, jueguen un papel central en la defensa del régimen, junto con una visión crítica hacia lo que es crítico al gobierno y la Presidenta.

Todo esto tiene la lógica de la gobernabilidad no de ahora, sino de hace muchos años. En este sentido, no estamos viendo muchas cosas diferentes. Las diferencias se marcan en el apoyo que tiene el Gobierno y que la Presidenta camina con popularidades no vistas desde que se mide la gestión presidencial.

La combinación de todos estos factores está llevando a una mirada unilateral de riesgo, y también a una ausencia de la crítica partiendo de que todo lo que se dice desde fuera tiene intenciones perversas o algo parecido, lo que cierra caminos a analizar de manera puntual la forma en que se está gobernando.

El régimen no se ve en el espejo y muchas declaraciones y desplantes de las y los legisladores se convierten en “verdades”, lejanas a miradas autocríticas. En muchos casos se usa el poder para denostar, no para gobernar. El multicitado caso “dato protegido” se convirtió en un desplante que evidenció el ejercicio del poder, sin que nadie dentro del gobierno hiciera una reflexión ante lo que se estaba haciendo.

Igual pasa con la ostentación. Pareciera que todo lo que dijo la Presidenta de manera crítica respecto a las singulares vacaciones de morenistas, incluyendo miembros del gabinete, pasaron por alto.

Llevamos más de un mes tratando de saber qué pasó con el derrame en el golfo de México. Una gobernadora dijo que el derrame eran “gotitas”; dijeron que un barco había sido el causante; minimizaron lo sucedido y echaron a andar una campaña para hacer ver que el problema no era problema.

Este asunto, como otros, deja en evidencia cómo crean narrativas que convierten en “verdades” llevando a segundo plano lo que realmente está pasando. Se va creando algo así como una verdad alterna que no obedece a los hechos.

No compartimos la crítica salvaje que se le hace al gobierno. El país en muchos aspectos ha cambiado y la ciudadanía será quien determine qué quiere en 2027 y, particularmente, en 2030.

El problema es que al igual que el pasado sexenio, reconociendo diferencias con el actual, difícilmente quienes gobiernan se ven en el espejo, y cuando se equivocan es porque se equivocaron otros no ellos.

RESQUICIOS.

Le decíamos ayer que serían dos semanas en vilo lo que le espera al conflicto de Medio Oriente. Como van las cosas, no pareciera que lleguemos a los 15 días sin antes, lamentablemente, regresar a la guerra.

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