SPLIT FINANCIERO

Constellation Brands se debilita entre retrasos, aranceles y un consumo a la baja

Julio Pilotzi. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Julio Pilotzi. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Constellation Brands México enfrenta nuevos problemas y un deterioro significativo en su panorama operativo y financiero, en medio de retrasos estratégicos, presión regulatoria y una demanda cada vez más frágil. La compañía, encargada de comercializar en Estados Unidos marcas como Corona, Modelo, Pacífico y Victoria, atraviesa un periodo de alta incertidumbre que ya impacta sus expectativas de crecimiento.

Uno de los principales problemas es el nuevo aplazamiento en su planta cervecera en Veracruz. El arranque de operaciones, que originalmente estaba previsto para finales de 2025, ha sido pospuesto de forma reiterada y ahora se espera hasta la mitad del año fiscal 2026, es decir, entre finales de agosto y principios de septiembre. Este cambio evidencia no sólo ajustes en tiempos de ejecución, sino también dificultades en la planeación en un entorno más complejo. La instalación sustituye al proyecto cancelado en Mexicali tras la intervención del gobierno de Andrés Manuel López Obrador por cuestionamientos relacionados con el uso del agua, lo que ya había representado un golpe previo a su estrategia de expansión.

El retraso en Veracruz resulta especialmente delicado porque esta planta es clave para sostener la exportación hacia Estados Unidos, mercado del que depende prácticamente toda su operación cervecera. La compañía opera bajo un modelo altamente expuesto a la relación bilateral, lo que la deja vulnerable ante cambios regulatorios. Ese riesgo ya se materializó con la imposición de aranceles del veinticinco por ciento por parte del Gobierno de Donald Trump a la cerveza enlatada importada desde México. La medida impacta directamente los costos de Constellation, cuya producción se concentra en plantas ubicadas en territorio mexicano como Nava, Coahuila, y Ciudad Obregón, Sonora. La empresa reconoció que este factor ya está incorporado en sus previsiones, lo que obligó a un recorte relevante en sus expectativas financieras.

La utilidad ajustada por acción ahora se proyecta en un rango de doce punto sesenta a doce punto noventa dólares, por debajo de los trece punto noventa y siete dólares estimados por analistas. Esta diferencia refleja una presión directa sobre los márgenes y coloca a la empresa en una posición incómoda, donde deberá decidir entre absorber costos o trasladarlos al consumidor, con el consecuente riesgo de perder participación de mercado. A la presión externa se suma un deterioro en la demanda. La propia compañía ha señalado que el consumidor se mantiene cauteloso, lo que reduce la visibilidad del negocio. En su más reciente trimestre, las ventas de cerveza cayeron uno por ciento, afectadas principalmente por el desempeño de sus marcas insignia como Modelo Especial y Corona Extra. Aunque otras líneas como Pacífico, Victoria y Modelo Chelada han mostrado crecimiento, no han sido suficientes para compensar la debilidad general.

El problema se profundiza al observar cambios en su base de clientes. El mercado hispano en Estados Unidos, que representa cerca de la mitad del consumo de Modelo, enfrenta presiones económicas y ajustes derivados del entorno migratorio, lo que podría traducirse en una menor dinámica de consumo hacia adelante. Constellation también decidió retirar su pronóstico financiero hacia 2028, tomando en cuenta las malas decisiones del pasado, reconociendo la creciente incertidumbre en el mercado de bebidas alcohólicas y los cambios en los hábitos de consumo. Esta decisión envía una señal clara de cautela y refleja la dificultad de anticipar el comportamiento del negocio en el largo plazo.

La planta en Veracruz, desarrollada bajo el nombre de Compañía Cervecera de Veracruz, contempla una capacidad de producción de seis millones de hectolitros anuales en dos etapas, con inversiones significativas en cada una. Sin embargo, los constantes ajustes en su calendario de arranque retrasan el retorno esperado y aumentan la presión sobre la ejecución del proyecto. Además, el hecho de que su producción esté destinada completamente a exportación incrementa la exposición a factores externos que la empresa no controla.

Pero además, enfrenta una combinación de riesgos que se retroalimentan: retrasos en infraestructura crítica, presión arancelaria, debilidad en el consumo, cambios en su mercado clave y una competencia que intensifica sus estrategias comerciales. Este entorno configura un escenario claramente adverso para Constellation Brands, que ve comprometida su capacidad de sostener el crecimiento y proteger sus márgenes en el corto y mediano plazo.

Voz en off. La Amafore insiste en que la nueva Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica no altera el régimen de inversión ni compromete los recursos de los trabajadores, al asegurar que todo sigue bajo la supervisión de la Consar y dentro de límites previamente establecidos; sin embargo, su postura luce más reactiva que transparente, al fijar posición sólo después de que el tema tomó relevancia pública a partir de información periodística. Aunque recalca que no hay obligatoriedad ni ampliación de topes y que cada proyecto será evaluado con criterios técnicos, la falta de comunicación oportuna y de detalles concretos sobre cómo se identificarán, estructurarán y evaluarán estos proyectos de infraestructura deja vacíos relevantes para el mercado. Esta opacidad alimenta dudas sobre si realmente existe una separación clara entre decisiones de inversión y prioridades de política pública, especialmente en un contexto donde el margen permitido para instrumentos estructurados ya es elevado. Más que disipar inquietudes, el mensaje de la Amafore parece buscar contenerlas, sin ofrecer suficiente visibilidad sobre los mecanismos de control, los riesgos asociados ni los criterios específicos que garantizarán que el ahorro para el retiro no termine expuesto a proyectos con retornos inciertos o motivaciones ajenas a la lógica estrictamente financiera. Ojalá nos los vuelvan a tomar “en curva”…

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