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Manuel Colom Argueta y la democracia en Guatemala

Manuel Colom Argueta
Manuel Colom Argueta Foto: Especial

El 22 de marzo de 1979, el líder de la izquierda socialista democrática de Guatemala, Manuel Colom Argueta, exacalde de la capital del país entre 1970 y 1974, fue acribillado a balazos por agentes de la dictadura de Lucas García. Con la muerte de Colom, como con la de Jorge Eliécer Gaitán en Colombia en 1948, se cerraba violentamente el paso a la presidencia del país de un liderazgo progresista, comprometido con las vías pacíficas y electorales.

La figura de Colom ha cobrado creciente interés en Guatemala, especialmente, entre los gobiernos de su sobrino, Álvaro Colom, y el actual de Bernardo Arévalo, hijo del primer presidente de la Revolución de Octubre de 1944 en Guatemala. Una biografía reciente, que es también una historia política de Guatemala y de su capital, entre los años 50 y 70, escrita por el joven historiador Rodrigo Véliz Estrada, es, hasta ahora, la contribución académica más sólida al conocimiento de la trayectoria de aquella izquierda guatemalteca.

El libro de Véliz, titulado Manuel Colom Argueta and the Democratic Collapse of the Central American Cold War, 1954-1979 (Bloomsbury, 2026), reconstruye la vida del líder desde su formación como abogado en la Universidad de San Carlos en los años de la radicalización de la Revolución guatemalteca, bajo el gobierno de Jacobo Arbenz. Destaca Véliz que entonces Colom pertenecía a una juventud reformista, promotora de la justicia social, pero reacia a la instalación de un sistema comunista, a tono con las críticas a la Unión Soviética que siguieron a la muerte de Stalin en 1953 y a la invasión de Hungría en 1956.

Sin embargo, Colom y sus compañeros también se opusieron, aunque por la vía pacífica, a la dictadura de Castillo Armas, que se impuso en Guatemala luego del golpe de la CIA en 1954. Tras un exilio en Florencia, Colom regresó a Guatemala y se involucró en la creación de la Unidad Revolucionaria Democrática, una organización pacífica, que desafió cívicamente los regímenes militares, en los mismos años en que operaba el Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre de Turcios Lima y Yon Sosa, que ha estudiado a profundidad el historiador Arturo Taracena, maestro de Véliz.

El interregno civil de Julio César Méndez Montenegro, líder histórico del Partido Revolucionario guatemalteco, entre 1966 y 1970, permitió a la URD ampliar sus bases sociales e inscribir a Colom en la candidatura a la alcaldía de Ciudad Guatemala en las elecciones municipales. Colom y sus compañeros, Adolfo Mijangos y Américo Cifuentes, lograron afirmarse como una opción de izquierda democrática en el campo político guatemalteco, a pesar del recrudecimiento del autoritarismo a partir de la vuelta a los regímenes militares en los años 70.

Desde la alcaldía de la capital, Colom impulsó un proyecto desarrollista y urbanizador, en sintonía con las tesis de la Cepal y otros organismos internacionales y regionales. Pero también buscó ampliar el electorado de su corriente política, estableciendo diálogos con sectores liberales, eclesiásticos y empresariales, en una línea muy parecida a la de Pedro Joaquín Chamorro y otros líderes antisomocistas en Nicaragua. Para fines de la década, con miras a alcanzar la presidencia, Colom amplió también sus redes internacionales por medio de una inscripción en la Internacional Socialdemócrata, que encabezaba Willy Brandt, el canciller alemán entre 1969 y 1974.

Véliz, familiarizado con la nueva historiografía sobre la Guerra Fría latinoamericana (Grandin, Iber, Harmer, Pettiná, Casals…), da mucha relevancia al cambio que se produce a nivel internacional a fines de los años 70, con la llamada “coexistencia pacífica” entre la URSS y Occidente y la presidencia de Jimmy Carter en Estados Unidos. Ese contexto, favorable a la Revolución Sandinista, también permitió el despegue de la candidatura de Colom, que violentamente saboteó la dictadura.

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