POLITICAL TRIAGE

La injusta pasividad estadounidense

Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

El clima político en EU es de total crispación. El signo distintivo de la administración ha sido la violencia: interna, con las redadas de ICE y la represión a los manifestantes, y externa, con la ruptura de alianzas, invasiones, ejecuciones extrajudiciales, amenazas de anexión y, finalmente, la guerra contra Irán.

El cuestionamiento sobre la legitimidad y pertinencia de la guerra es cada vez mayor mientras los efectos, como el precio récord de la gasolina, amenazan cada día a la población. Y, en medio de este caos, están descansando impunemente los archivos Epstein que señalan a un buen número de personas de crímenes atroces y que no están siendo investigados. Irónicamente, ante el inmenso universo de varones poderosos que están implicados y ni siquiera han sido cuestionados, la única persona detenida es una mujer.

Las elecciones intermedias de noviembre son vitales para el destino de EU y el mundo. En ellas el gobierno actual podría perder el apoyo en las cámaras legislativas y enfrentar los temidos contrapesos que una democracia sana debe tener y que actualmente son inexistentes. La misma guerra en Irán es ilegítima puesto que no se aprobó, como indica la ley, desde el congreso. Ante la “amenaza” de la democracia, una ola de medidas cuestionables y discriminatorias están proliferando para desincentivar el voto. Un acto más de violencia.

Ante esta situación viene a la mente la descripción que hace Judith Shklar en Los rostros de la injusticia de la justicia pasiva en los estados modernos. Se trata del fallo cívico de detener o al menos protestar ante actos privados o públicos de injusticia. El mirar hacia otro lado cuando vemos la violación de los derechos de un individuo o grupo. El tolerar y callar ante la corrupción, la mentira, la violencia o la maldad de un sistema por conveniencia, por comodidad, por cobardía.

Mientras la violencia prolifera, los republicanos callan. Algunos han levantado la voz y están siendo atacados con fiereza. La sensatez ahora brilla en la boca de Joe Kent, Marjorie Taylor-Green, Tucker Carlson, Megyn Kelly, Alex Jones y Candance Owens, exfuncionarios, excongresistas y líderes de opinión que fueron pieza clave para la victoria del presidente y ahora señalan la deriva autoritaria y destructiva que está tomando su mandato. Carlson incluso ha hecho un llamado al gabinete para declarar al mandatario incompetente o a que, al menos, renuncien a sus cargos en protesta ante los actos ilegales e inmorales que se están perpetrando. Sin embargo, la base dura de votantes MAGA sigue intacta en ese tercio del electorado que mira hacia otro lado ante la injusticia o que simple y llanamente la disfruta porque comparte sus principios de odio y destrucción.

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